miércoles, 22 de abril de 2015

Desde una pequeña semilla

Glebionis coronaria var. discolor
Abril ha ido experimentando una leve subida de temperaturas con vientos que no resecan demasiado la tierra, el sol apretando unas pocas horas y los instantes de sombra y nocturnos todavía bastante suaves. Las plantas que fui sembrando durante el otoño empezaron a florecer pronto en su mayoría, pero este tiempo benévolo ha permitido que duren lo suficiente para coincidir entre ellas. Eso sí, ya he empezado a notar que no conviene dejar semillas recién sembradas al sol puesto que se resecan antes de recibir su segundo riego. Sólo sobreviven y siguen creciendo las que puse a principios de mes: las lluvias tampoco están ayudando mucho, puesto que ya no han vuelto a aparecer desde hace una semana, a pesar de las nubes que han ido llegando con probabilidad de precipitación. Abril está siendo muy seco aunque la suavidad ambiental haga que esto pase desapercibido.

Leptosiphon androsaceus
La mayoría de especies que siembro desde semilla son anuales o perennes tiernas, de poca longevidad, que germinan igual de fácil que las anuales y florecen tan pronto como ellas. Algunas son vivaces y llevan años en la terraza, como la Ratibida columnifera que actualmente se encuentra perdiendo la roseta de hojas y volviendo a desarrollar el crecimiento vertical con el que florece. Otras comenzaron como semilla y las he ido propagando por cortes de raíz, como la Oenothera speciosa que florece estos días; algunas, simplemente, han ido autosembrándose y parece que siempre hayan estado ahí, aunque se trate de ejemplares nuevos: este es el caso de las Gaillardia aristata.

Nicotiana alata 
Sin duda alguna, el punto de referencia donde más éxito han tenido las anuales ha sido el contenedor. Algunas especies comienzan ya a decaer durante esta semana mientras otras, que empezaron más tarde a florecer, siguen adelante con su progresión. Por ejemplo, hay un buen montón ya de amapolas de California formando las cápsulas de semillas a la par que siguen produciendo flores que se abren al sol y tiñen de naranja las patas de las abejas cuando recolectan su polen. Las Leptosiphon androsaceus pierden sus primeras flores pero, como si de la hidra se tratase, por cada una que pierden aparecen dos más. Las Convolvulus tricolor de color azulado se han multiplicado junto a las Mauranthemum y forman una combinación espectacular, mientras comienza a florecer un ejemplar de flores rosadas.

Convolvulus tricolor
Fuera del contenedor existen varias macetas con combinaciones de anuales. Sólo unas pocas de ellas se hicieron voluntariamente, en otoño, y en algunas las plantas han crecido muy despacio y no han llenado del todo su maceta. La idea es que estas combinaciones fuesen tan exuberantes como las del contenedor ocupándolas con plantas que no se encuentran allí, pero se lo han tomado con más calma. En una de ellas combiné caléndulas, Cerinthe major, borrajas y otras especies que han tardado increíblemente en florecer, como la nomeolvides china, cuyos ejemplares de 2013 se adelantaron demasiado y estuvieron floreciendo el mismo otoño de su siembra y ahora no he visto flores hasta medio año después de su siembra. También hay algunos claveles en la misma maceta que siguen creciendo todavía, una amapola de California medio escondida, un par de fenogrecos produciendo vainas y malvas Lavatera trimestris muy pequeñas aunque a lo visto, cerca de florecer. El sustrato que utilicé es el mismo del contenedor, pero no entiendo por qué algunas plantas han crecido tan poco.

Amapola de California
En otra maceta, mi intención era hacer una combinación tupida de Cosmos bipinnatus y sulphureus más unos Linum grandiflorumGlebionis coronaria var. discolor. Las dos primeras germinaron, pero sólo las C. bipinnatus han crecido de manera normal, mientras que las C. sulphureus han quedado todas muy pequeñas y las plantas tuvieron una vida muy corta aunque, bien mirado, ha sido el año que más flores y ejemplares de esta especie he tenido en la terraza. En cuanto a la Glebionis coronaria, se trata de una planta que obtuve a partir de semillas de un grupo de plantas que existe en una huerta en la localidad donde vivo, donde las plantas crecen muy grandes y cargadas de flores desde marzo. En el caso de mis ejemplares, dos, su germinación fue prácticamente "a ciegas" dado que no conseguía que las semillas germinasen por métodos forzados. Enterré cuatro semillas en la misma maceta y bastante tiempo después aparecieron dos plantas con las hojas características de la especie, Con unos 20 cm. de alto, ambas plantas se han puesto a florecer simultáneamente esta semana. La variedad discolor presenta lígulas blancas con una base amarilla, haciendo que los capítulos se vean como un disco bicolor. La variedad nominal es totalmente amarilla.

Centaurea cyanus
En esta misma maceta fui sembrando también algunos claveles que iba germinando durante el otoño y apareció por sorpresa otra Cerinthe major, posiblemente mezclada con la tierra. Tierra que, por cierto, reunía sustrato de varias macetas utilizadas hasta el año pasado y quedó con una capa superior de trozos de corteza que no retiene nada la humedad. En otoño las plantas germinaron y crecieron perfectamente, pero en la actualidad no he conseguido que las zinnias que estoy germinando duren más de dos días sin quemarse. Como no es cuestión ya de mover la maceta a semisombra, si quiero ver zinnias variadas quizá deba hacerlo en otra maceta.

Consolida ajacis
La otra maceta combinada contiene a la ya mostrada Phacelia grandiflora, una Malva sylvestris que todavía no muestra signos de querer florecer -y es la única malva que sigue sin hacerlo- y unos tabacos ornamentales Nicotiana alata, más especies que han llegado como polizontes en la tierra como las nombradas Oenothera speciosa y los antirrinos. Los tabacos han llegado a la fase de floración algo estropeados, quizá porque hay demasiadas plantas juntas, pero ello no es óbice para que abran cada atardecer sus flores blancas en forma de trompeta. Parece que es una especie que florece durante la noche y entonces debe ser cuando emite su perfume, porque de momento no huelo nada en las flores que quedan abiertas de día. No he podido visitar la terraza totalmente de noche, pero todavía estoy a tiempo de hacerlo, pues las plantas siguen produciendo flores estos días.

Caléndulas
El resto de anuales, viejas conocidas de la terraza, han aparecido de manera dispersa en todas las macetas que o bien se quedaron en el mismo sitio tras perder su contenido el verano pasado o bien contienen el sustrato de éstas reutilizado. Dado que tampoco había urgencia en utilizarlas y el sitio que ocupan es poco, a la inmensa mayoría las he dejado y de paso me ahorro sembrarlas o repicarlas por mi cuenta: es más, algunos de estos ejemplares espontáneos acabaron repicados a su vez en el contenedor y no tuve que usar semillas, aunque no funcionó igual de bien con todos. La mayoría de ellas han aparecido en macetas con bulbos, a los que han llegado a cubrir del todo.

Linaria reticulata
Destacan sobre todas ellas las Dorotheanthus bellidiformis, que formaron alfombras de flores durante el final del invierno y esta primera parte de primavera, pero ya se acercan a su final, Tomando el relevo a medio camino, las Ismelia carinata comenzaron a desplegar sus capítulos a la vez que han ido floreciendo ejemplares de plantas silvestres que llegaron accidentalmente a la tierra, como Spergularia, Papaver dubium o Melilotus. A éstos últimos los estoy eliminando minuciosamente ahora que todavía comienzan a florecer ya que llevan dos años apareciendo por la terraza sin que me dé cuenta. Deben haber cientos de semillas en el sustrato viejo del contenedor, donde aparecieron por primera vez, y no quiero que haya más. A las amapolas también las estoy "decapitando" sistemáticamente tan pronto como les caen los pétalos.

Anthirrinum majus
No todas las plantas que han invadido estas macetas son silvestres oportunistas. Plantas muy bonitas que he cultivado los dos últimos años están apareciendo ahora en forma de ejemplares grandes y saludables. Por ejemplo, florecen los primeros acianos que, a su vez, también lo hacen en el contenedor. También comienzan a abrirse las flores de las espuelas de caballero que dejé crecer voluntariamente en algunas macetas de bulbos, dando unas plantas espigadas y cargadas de flores. El caso es que esta especie la sembré y posteriormente repiqué algunos ejemplares en el contenedor, pero no veo ninguno que sobresalga. Al año que viene, si vuelve a ocurrir lo mismo, aprovecharé para repicar todos los ejemplares que encuentre y matar dos pájaros de un tiro: meterlos con todas las anuales y despejar la tierra de los bulbos. Lo mismo parece ocurrir con las arañuelas, con dos ejemplares a punto de florecer que llevan desde el verano pasado creciendo, pero no encuentro ninguna en el contenedor.

Consolida ajacis
Otras especies que no dejan de aparecer son los antirrinos, muchos de los cuales he arrancado o dejado secar en macetas totalmente abandonadas -e increíblemente soportan la ausencia de riego y se vuelven a levantar si llueve- y que descarté plantar en el contenedor por su tendencia a doblarse y llenarlo todo de semillas, que ya hay suficientes por toda la terraza; su pequeña pariente la Linaria reticulata ha resultado ser igual de oportunista y sale en varias macetas, al igual que el lino rojo, que se muestra esplendoroso tanto a pleno sol como en semisombra. Las Brachyscome iberidifolia el año pasado tuvieron su propia maceta y no recogí ni una semilla, con lo cual se resembraron y la siguiente generación ya comenzó a florecer en verano; en otoño sembré ejemplares en el contenedor que fueron bastante mal y ahora empiezan a florecer, pero sólo un par. Es posible que también las deje caer este año por todas partes para obtener ejemplares que repicar. Finalmente, también mantengo a las Isotoma axillaris gracias a este sistema: sus finísimas semillas cayeron por el entorno de la maceta donde se encontraban y los ejemplares que tengo para que florezcan este año son todos autosembrados. En el contenedor, más de lo mismo: siembras y repicados que no dieron resultado. Las semillas son así de caprichosas: tanto, que este año incluso tengo Mauranthemum y caléndulas creciendo en grietas de las baldosas.

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