domingo, 13 de octubre de 2013

Meteorología otoñal dispar

Cosmos bipinnatus blanca y rosa
Este inicio de otoño no pinta demasiado bien para mis pretensiones. Que haga un tiempo especialmente cálido no es óbice para algunas plantas, que se están desarrollando a tal ritmo que llegarán a invierno casi con el tamaño de florecer, si no lo hacen por el camino. El problema es que demasiado calor reseca muy pronto la superficie de la tierra, y las semillas pequeñas lo tienen difícil.

Septiembre tuvo una ausencia de precipitaciones histórica, y octubre siguió batiendo récords comenzando con un día a casi 35ºC. Llegó la clásica lluvia repentina que suele aparecer a finales de septiembre, y a pesar de lo abundante que fue, resultó un tanto espontánea, pues en el momento de producirse apenas había nubes sobre nuestra región. En mi ciudad, Sueca, se recogieron nada menos que 81 mm. en apenas cinco horas. Estuve atento los primeros instantes -poco después de medianoche- a ver cuánto caía en Cullera, pero el pluviómetro de MeteoCullera no recogía ni una gota. Al día siguiente me enteré que sí, que en otros puntos de la ciudad se habían recogido 38 mm., no está mal. Horas después lo comprobé in situ al encontrarme agua en las bandejas de la terraza y todas las plantas con el sustrato húmedo. No he empezado a regar hasta hoy, y la tormenta fue la madrugada del martes. Eso sí, aún he usado agua de lluvia de la que se acumuló.

Oxalis triangularis
Después de dicho episodio de precipitaciones han habido apenas tres días con un poco de cobertura de nubes y ni una gota más. Los días lluviosos de octubre se resisten a llegar y casi parece que se vaya a repetir la rutina de 2011, con un octubre que fue seco y cálido aunque acabó lloviendo un poco a finales de mes. Este mes de 2013 salvará la media por la inusualmente abundante lluvia del día 8, pero estamos en las mismas. Además, para la semana que viene se prevé un nuevo aumento de temperaturas, ahora que comenzaba a suavizarse la cosa -eso sí, aún sin hablar de "fresquito"- y puede que el termómetro vuelva a los 30ºC e incluso superarlos. Difícil situación para las semillas más pequeñas sembradas al descubierto, las cuales las esparcí el martes por la tarde aprovechando la tierra húmeda.

Gazania rigens
Esa es mi principal preocupación: las plantas bien establecidas en el contenedor empiezan ya a tomar tamaños considerables y pronto obligarán a que retire la reja protectora, dejando las semillas y plántulas más pequeñas a merced de posibles ataques, especialmente de pájaros. Me quise adelantar al otoño aprovechando el buen tiempo de septiembre y apareció este riesgo inesperado: un otoño seco. Lo único que me queda es seguir pulverizando agua en cada visita y valorar los progresos. En el peor de los casos, todavía se puede seguir sembrando en invierno y las semillas irán germinando poco a poco hasta la primavera.

Por otro lado, pero siguiendo en la dinámica de plantaciones y preparaciones, nos encontramos en la época de plantar bulbos. Ya he reunido a todos los que tenía que plantar y he puesto a punto el contenedor, que estaba sin el plástico que mantiene la tierra en su sitio. He colocado sábanas viejas, como en el contenedor de las semillas, para proteger el nuevo plástico del sol. El plástico que he usado en esta ocasión ha tenido que ser otra vez semitransparente, pero al menos es más grueso y cuenta con la protección de las sábanas, a la espera de que el sol no lo dañe tan deprisa como ocurrió con el anterior, que no duró ni medio año. A la próxima visita ya toca poner los bulbos en su sitio, previo planificado de su ubicación final.

Cosmos bipinnatus blanca
Mientras tanto, la terraza empieza a llenarse de plantas recién germinadas, rebrotadas o totalmente nuevas, y el verde abunda en cualquier rincón. Flores no hay muchas, pero las pocas que hay lucen de maravilla. Florecen las Cosmos bipinnatus, con nuevos ejemplares de color blanco, y la Gazania de hojas plateadas ha vuelto a sus orígenes, mostrando capítulos con pétalos de un colorido anaranjado intenso mezclados con los amarillos con línea naranja que ha sacado durante el verano. Todavía sigue floreciendo el Symphyotrichum novi-belgii, llegando ya al final de su época, mientras que en el rincón de la sombra las Tricyrtis tienen ya más de 15 tallos con flores en el ápice, aunque se abren muy escalonadamente, nunca dos juntas en un mismo tallo.

Floración de Oxalis bowiei
Más al rincón siguen creciendo y floreciendo los Oxalis. Los Oxalis bowiei están espléndidos, con hojas enormes y multitud de flores juntas, un cambio espectacular. Los Oxalis triangularis, por su parte, además de volver a crecer y florecer presentan alguna diferencia respecto a su temporada primaveral: las hojas crecen más grandes y no se pliegan con la luz, consiguiendo quedarse abiertas al mismo tiempo que las flores. En primavera las hojas se plegaban con el sol directo y las flores se cerraban a la sombra, aunque quizá también lo hiciesen para evitar la evaporación con el calor. Sea como fuere, ahora están radiantes y hacen un conjunto espectacular con sus parientes de hoja verde y flores rosadas.

Completan la terraza un buen montón de plantas semilleras sembradas entre finales de agosto y hace pocos días, creciendo a buen ritmo. Algunas más tempraneras, como las zinnias, están ya a punto de florecer. Otras, perennes la mayoría, quizá lo consigan ya para la próxima temporada si continúan sacando beneficio de este tiempo. Aparte de semillas y dejando de lado los bulbos del contenedor, todas las adquisiciones nuevas en forma de bulbos, tubérculos o raíces, así como algunas supervivientes de la temporada anterior, han sido plantadas ya. Entrarían en esta clasificación las anémonas y ranúnculos, que dispuse en macetas el jueves.

Aprovechar esta "segunda primavera" para adelantar muchas plantas que espero ver florecer a la próxima primavera es un buen plan, pero la falta de humedad y días nublados están convirtiéndose en un hándicap para que estas buenas temperaturas consigan beneficiar a todas las especies por igual. Esperemos que de aquí al invierno todas las semillas tengan la oportunidad de desarrollarse correctamente.

viernes, 11 de octubre de 2013

La transformación del Mammillaria nejapensis

Aspecto actual, en floración
Reconozco que nunca he puesto interés en plantas como los cactus y las crasas más resistentes - plantas tipo Aloe, Echeveria, Crassula, etc.- y que las pocas que tengo llegaron "de rebote" a mis manos e incluso perdí algunas por el camino, pero ello no significa que las desprecie, pues no me importa guardarles un sitio en la terraza. Pero este año, algunos de los cactus que tenía "de toda la vida" han hecho algo que quizá consiga que les preste más atención a este tipo de plantas a partir de ahora: florecer, demostrando que pueden ser tan llamativas como las que más.

Este año, después de recuperar a los cactus y darle el tratamiento necesario, esto es, dejarlos totalmente secos en invierno (por supuesto, a resguardo incluso de la lluvia) y sacarlos al sol y regarlos en verano, he conseguido que dos especies florezcan. De una de las dos, desgraciadamente, no conseguí obtener documentos gráficos que lo atestigüen, y en parte fue por la manía de buscar el perfeccionismo que tengo a veces. Se trataba de un Ferocactus que ni siquiera recuerdo cuántos años hace que llegó a casa. Durante el mes de agosto empezó a crecerle una flor que acabó estando lista para abrirse justo aquella semana que llovió tanto en Cullera. La pillé a medio abrir y no le hice fotos por eso, y ante la amenaza de lluvia se me ocurrió bajarla al patio para evitar que se estropeara. La siguiente vez que volví la flor permanecía medio cerrada, con lo cual tampoco hubo fotos, y la dejé en la terraza. Resultó ser que a partir de esa noche cayeron las lluvias más intensas, así que para cuando volví ya no había flor que ver, quizá en parte por las lluvias y en parte porque las flores de cactus duran poco. Total, que no hice fotos ni de la flor a medio abrir, de un bello color naranja, y tendré que esperar a repetir suerte al verano que viene.

Detalle de las flores
El caso que nos ocupa en la entrada ha tenido bastante más suerte. Se trata de un pequeño Mammillaria karwinskiana ssp. nejapensis, una de tantas especies de cactus de este amplio género, caracterizados por su talla contenida, formas redondeadas y multitud de pequeñas espinas. Este cactus llegó como regalo quizá allá por 2010-2011, junto con los Kalanchoe blossfeldiana que aún tengo y una bromelia Guzmania que en mi casa tiraron a la basura cuando se secó y no pude conservarla con la posibilidad de que algún hijuelo volviera a ocupar la maceta. Este pequeño cactus tenía una forma casi esférica y venía en una de esas pequeñas macetas en las que suelen venderlos en los comercios, en la que todavía sigue, pero hasta que termine su ciclo.

El cactus estuvo mucho tiempo en casa, en un mueble, desde donde muchas veces se cayó al suelo por un tropezón. En 2011 me lo llevé y fue el primer año que, tras seguir algunos consejos, se me ocurrió eso de guardarlos a cubierto en invierno. Dos temporadas después, en 2013, empezó a mostrar sus primeros cambios.

En mayo el pequeño cactus comenzaba a tomar una forma más cilíndrica y me sorprendió con 4-5 florecillas de color blanco amarillento con líneas pardas verticales en los pétalos. Era la primera vez que conseguía que un cactus floreciese, y eso era especial. Fue entonces cuando le puse nombre, preguntando, pues ahora ya podía ser más fácil identificarlo. Y así fue: Mammillaria karwinskiana ssp. nejapensis es, por lo menos, la subespecie y especie que más le cuadran.

Aspecto y floración en mayo
A lo largo del verano el cactus seguía dando que hablar, pues empezó a "desdoblar" su tallo, proceso llamado división dicotómica. Esto es, que en lugar de ser un cilindro con un ápice, se convierte en una suerte de dos tallos pegados, en forma de corazón, con dos extremos en su parte superior. Pero la sorpresa ha sido que, tras el verano y este proceso, en pleno otoño ha vuelto a florecer y de manera más abundante.

No sé si en un futuro acompañaré a este pequeño cactus con algún pariente, dado que todavía me cuesta mucho identificarlos -y nunca los venden con nombre- y me gustaría, por ejemplo, obtener alguna especie más del mismo género pero con flores rosadas. Ya se verá. Por lo pronto, dejaré al cactus a su aire hasta que el tiempo se vuelva más fresco y húmedo -este año parece estar tardando- y toque bajarlo de nuevo al patio. Una vez haya pasado el tiempo de crecimiento, poco antes de volverlo a subir, lo pasaré a una maceta más grande para que continúe dividiéndose, si quiere, durante la temporada próxima. Y es que no hay nada más satisfactorio que una planta que dé buenos resultados después de buscar para ella los cuidados más adecuados.

jueves, 3 de octubre de 2013

Oxalis bowiei, una belleza casi olvidada

Oxalis bowiei en floración
Hay muchas plantas ornamentales que han quedado relegadas al olvido y es prácticamente imposible encontrarlas en el comercio. El único recuerdo que tenemos de ellas son los ejemplares que siguen creciendo en macetas o jardines donde no han necesitado muchos cuidados para mantenerse. En muchos otros casos, estas plantas las encontramos establecidas en pleno campo, siempre cerca de zonas rurales y edificaciones, escapadas de alguna casa rural o del margen de alguna huerta donde otrora se plantaron como ornamentales.

Algunas de estas plantas siguen creciendo hoy en día integradas con la flora autóctona: en las orillas de las acequias de casi toda l'Albufera aparecen ocasionalmente Narcissus tazetta, y en el Cap de Cullera en marzo algunas pendientes se llenan de las blancas flores de las africanas Freesia refracta. Hay veces que estas plantas no escaparon de macetas sino que seguramente vinieron como polizontes en algunos intercambios agrícolas, como los Nothoscordum, bulbillos sudamericanos relacionados con los ajos que se reproducen con frenesí, o los Oxalis pes-caprae sudafricanos que tapizan muchas huertas.

El caso que nos ocupa se acercaría a lo primero. El Oxalis bowiei es una especie sudafricana de grandes hojas carnosas y flores de un rosa intenso. Al igual que otros Oxalis, como O. articulata u O. debilis, esta planta ornamental sigue creciendo en algunas casas, pero es prácticamente imposible de encontrar en los comercios. Mis ejemplares salieron del margen de un camino entre arrozales de Sueca, prácticamente en medio de la nada -aunque quizá llegasen de alguna caseta de campo cercana- donde hace casi un año su gran mata de flores de vivo colorido hicieron que me detuviese a curiosear.

No les hice ninguna foto, porque me pareció que tenían un aspecto tan inconfundible que al llegar a casa y consultar en Internet lo encontraría enseguida, y así fue. A la semana siguiente, me llevé una pequeña azada y cavé con mucho cuidado de no hacer un agujero demasiado grande, pero dejé intacta la mayor parte de la mata, limitándome a encontrar algún bulbillo suelto en su perímetro. Previamente había buscado en la red el aspecto de sus órganos subterráneos para saber qué debía buscar, y no parecía muy complicado: los tubérculos tienen forma de gota muy alargada, como si hubieramos estirado uno de Oxalis pes-caprae (podéis verlos en esta entrada, cuando los saqué para replantar hace algo más de un mes). Eso es lo que encontré al excavar, muy pequeños, pero me llevé cinco o seis.

Aspecto de las hojas
Tras un tiempo plantados en dos macetas pequeñas, en ambas comenzaron a salir tímidamente las pequeñas hojas de tres folíolos. Los tuve que poner bajo protección ya que los gorriones se volvían locos con ellos, cortando trozos de hoja y llegándolas a segar del todo. En aquella misma época me habían enviado los Oxalis triangularis en un intercambio y a éstos no los tenía protegidos porque los gorriones se iban directo a por los O. bowiei, de color más vivo. Al final, como ya he contado, acabaron picando a ambos, así que tuvieron que crecer bajo jaulas hasta la primavera, cuando los pájaros por fin los dejaron tranquilos.

La planta es eminentemente vivaz, pasando bastante tiempo sin hojas, recluida en sus órganos de reserva. Así, a finales de primavera las hojas comenzaron con su deterioro natural y dejé de regarlos. Los tenía en un sustrato muy arenoso y drenante, que parece irles de maravilla. Como conté en la entrada que mencionaba antes, al escarbar en sus macetas acabaron apareciendo más de 15 tubérculos, no demasiado grandes. Dado que había tantos, decidí ponerlos en una maceta específica para ellos de un modelo del cual tengo unas cuantas, cuadradas con unos dos litros de capacidad. Si por mí fuera, todas las macetas que tuviese serían con esta forma o rectangulares, ya que son más fáciles de organizar y vienen estupendamente para tener por separado plantas pequeñas de tubérculo, bulbo o raíces carnosas.

Lo que pasó después me dejó algo sorprendido. De aquellos tubérculos tan pequeños que habían dado hojas de talla discreta, empezaron a emerger en las siguientes semanas tras enterrarlos montones de hojas cada vez más grandes. Al final hemos llegado a octubre y las hojas más grandes lo son casi tanto como recuerdo que lo eran las plantas que encontré en aquel camino, mayores incluso que las del Oxalis tetraphylla. Estas hojas tienen la particularidad de no ser articuladas, es decir, que permanecen inmóviles ante los cambios de luz en lugar de plegarse y desplegarse como muchos de sus parientes.

Flor en detalle
Mi alegría terminaba de culminar al ver asomar de entre la mata de hojas una vara floral, seguida de otra, y otra, hasta cuatro que tiene ahora. Recuerdo que las flores me llamaron poderosamente la atención cuando las vi en aquel camino del marjal, y no era para menos. Con el aspecto de todos los Oxalis, las flores de cinco pétalos son bastante grandes, un poco más que las de los O. pes-caprae, y de un rosa muy intenso. Además he notado que la flor va moviéndose poco a poco, apuntando hacia varias direcciones en poco tiempo, pero desconozco totalmente a qué se debe y qué función puede tener. De momento sólo hay una, y espero que la planta abra varias a la vez, lo cual le dará un aspecto magnífico.

A diferencia de algunos Oxalis, que aparecen y desaparecen varias veces a lo largo del año -generalmente faltando sus hojas cuando hace mucho calor, el Oxalis bowiei tiene un ciclo de crecimiento estacional restringido a las épocas menos cálidas del año. Desconozco cuánto tiempo estará floreciendo, pero imagino que serán unas cuantas semanas de otoño y posteriormente pasará a tener sólo hojas hasta finales de primavera, como ya hizo. Tiene, por tanto, un ciclo similar a Oxalis pes-caprae, aunque la floración de éste suele extenderse bastante tiempo.

De esta manera tan simple llegó a la terraza una planta que, aunque muchos ya han olvidado, tiene una belleza especial que no desmerece en ninguna colección de plantas. Ahora toca disfrutar de su intenso colorido, pues es gratamente bienvenida en esta época en la que la presencia de flores va disminuyendo progresivamente.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Las flores del otoño

Symphyotricum novi-belgii
Ya comenzó octubre, y lo hizo con una preocupante entrada de viento de poniente que llegó a disparar los termómetros hasta 34ºC. Si bien acababa de regar las plantas por la mañana y quizá no haya mayor problema, lo que hay que tener en cuenta es que el poniente suele tumbar la humedad relativa de manera drástica, y quizá a las jóvenes plántulas de cortas raíces no les haya sentado nada bien. Saldré de dudas en la próxima visita. Visita que, si las previsiones se vuelven a cumplir tal cual acertaron con este calor, posiblemente esté pasada por agua: se esperan las primeras lluvias otoñales para todo este final de semana, el momento ideal que andaba buscando para terminar de sembrar las anuales y demás herbáceas. Resulta curioso, y es hasta un alivio, que este episodio se haya producido un 1 de octubre. Si llega a ocurrir en julio o agosto, los termómetros hubieran subido mucho más y el efecto del poniente hubiera sido un duro golpe para muchas plantas. Ya ocurrió en mayo y tuvo sus consecuencias.

Tricyrtis formosana
El otoño, en un clima templado con poco frío como el nuestro, es una época de resurgir. No en vano muchas plantas de nuestro entorno son, incluso, exclusivas de esta estación. Los montes de Cullera ven abrirse en estas fechas a plantas como Lapiedra martinezi, Allium moschatum, Narcissus autumnalis, Prospero obtusifolium y autumnale, Spiranthes spiralis, Satureja y otras tantas. También las margaritas Bellis sylvestris comienzan ya a florecer, en su etapa de esplendor que durará hasta mediados de invierno. Muchas plantas que florecen en otras fechas tendrán en el otoño su mejor momento, como los romeros y aliagas. En los campos, aparecerán en gran número multitud de hierbas que durarán hasta principios de primavera en flor, pero que será durante el otoño cuando luzcan sus mejores galas: Erodium, ranúnculos, cerrajas, rabanizas...

En casa pasa un poco de todo. Hay plantas eminentemente otoñales que florecen exclusivamente en esta etapa, mientras que otras simplemente retoman lo que llevaban haciendo desde antes de que el verano se volviese demasiado agobiante. Algunas, más simples todavía, son anuales o perennes tiernas que consiguen florecer si fueron sembradas a finales de primavera o durante el verano. Climáticamente, nuestro otoño es una progresión casi proporcional a la primavera, esto es, que el calor se retira poco a poco y durante el mes de octubre las similitudes con la primavera son muchas. La falta de heladas o precipitaciones en forma de nieve como ocurre en otros puntos de la península, la cercanía al mar y la baja altitud hacen que, por ejemplo, las temperaturas medias de diciembre sean casi iguales a las de marzo, con el condicionante de que diciembre tiene muchas menos horas de luz natural.

Chile habanero
De esas plantas que florecen en otoño, destacaré al áster Symphyotrichum novi-belgii. Me he pasado el año hablando de esta especie, preocupado por los hongos que no han dejado de atacarle nunca, ni siquiera ahora. El crecimiento de la planta fue totalmente distinto al del año pasado y es de esperar que la infección tuviese la culpa. Sin embargo, y contra todo pronóstico, en apenas un mes un tallo ha emergido de la planta con la misión de florecer. Obviamente no se acerca ni por asomo al resultado del año pasado, cuando la planta creció con normalidad y formó un arbusto de casi un metro de alto. Esta vez, un tallo de apenas 20 cm. de alto tiene la misión de abrir al sol sus capítulos color lila. En la foto aparece el primero de ellos, con lo cual seguro que haré más fotos cuando estén abiertos varios a la vez. Espero que la planta sea capaz de mejorar y volver a alcanzar grandes tamaños para el año que viene.

Al mismo tiempo, se abre la primera flor de la Tricyrtis formosana, que al contrario del áster ha tenido en éste su mejor año. Vienen cerca de 14 tallos, si no más, con flores en su extremo, creciendo de manera pausada. Esta liliácea de raíces carnosas, sin bulbos, es una especie de floración eminentemente otoñal y descanso invernal, permaneciendo sin hojas hasta marzo y creciendo a lo largo de los meses más cálidos del año. Esta temporada no ha sufrido plaga alguna, aunque es evidente que el calor ha impedido que llegue totalmente inmaculada, difícil por otra parte al tratarse de una planta que no renueva sus hojas hasta la temporada siguiente. De todos modos, la diferencia con el año pasado es abismal, y las flores aparecerán en tallos de hasta 40 cm. de alto y en mucha mayor cantidad. También volverán a aparecer por aquí cuando eso ocurra.

Lobelia siphilitca
Las Cosmos bipinnatus del verano hacen frente como pueden a este inesperadamente cálido y seco final de verano y principio de otoño, del cual podrán salir airosas una vez comience a llover y la temperatura se suavice. Todavía se ven pocas flores grandes, pero entre ellas ha aparecido la primera planta de pétalos blancos desde que tengo la especie en la terraza. En principio este color se encuentra dentro del rango del tipo de plantas que sembré inicialmente, pero esta planta no ha surgido directamente de la propia mezcla, sino que ha aparecido de manera espontánea tras un par de generaciones. Técnicamente, la planta es "nieta" de las primeras cosmos sembradas la primavera de 2012, que florecieron por estas mismas fechas y dieron multitud de semillas que iban germinando en macetas y yo iba trasplantando a este mismo contendor. De dicha generación surgieron otras tantas plantas cuyas semillas también dejé caer o yo mismo depositaba a los pies de las plantas adultas. Con todas las plantas en mezcla de colores estos casos son habituales: mis antirrinos de mata baja salen en su mayoría rosados, y otros pocos son blancos: la planta de donde saqué las semillas era de flores amarillas, y quizá este color aparezca cuando menos lo espere.

Cosmos bipinnatus blanca
En el rincón trasero de la terraza siguen en flor las Lobelia siphilitica, con una estilizada vara floral de intenso color añil, o azul violáceo si se prefiere. Aunque la foto es de hace una semana y en aquel momento lucían bien, lo cierto es que no tengo muchas esperanzas depositadas en ellas puesto que las hojas se han llenado rápidamente de hongos y están muy estropeadas, algo que ocurrió de manera muy similar con una Papaver setigerum hace unos meses: las hojas parecen estar algo secas, con manchas blancas y puntitos negros. Si se diera el caso que las plantas muriesen, todavía llego a tiempo para recuperarlas de cara a la próxima temporada sembrándolas de nuevo, dado que las actuales han llegado a florecer ahora siendo sembradas en enero. Por lo pronto, si las lluvias dejan un ambiente más húmedo, puede que las traslade a la zona de sol unos días.

Florece también una hortaliza, el chile habanero (Capsicum chinense). Obtuve la planta sacando las semillas de un fruto desecado que me regaló un amigo en mayo, y tras un primer intento fallido cuando la planta acababa de germinar, a la segunda conseguí establecer esta que tengo ahora. Eso sí, empezó en junio y su crecimiento ha sido lentísimo, más todavía que el de los pimientos Capsicum annuum que casi todos los años acabo sembrando. Las flores han aparecido hace poco y, si las lluvias no las tumban, quizá consigan dar alguno de los picantes frutos que los caracterizan.

Faltan unas pocas plantas por florecer que seguro incluiré en una entrada próxima, junto con aquellas otras que han recuperado las fuerzas o el despliegue total de las . Por ejemplo, está floreciendo la Ipomoea purpurea que tengo en el balcón y no tardarán en hacerlo los Oxalis bowiei, que presentan ya dos varas con flores. El otoño no va a estar exento de colorido, desde luego.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Lupinos a prueba: reincio

Lupinus 'Russell' semilleros de un mes o menos de edad
Lo último que se pierde es la esperanza. Los lupinos híbridos 'Russell', los más populares en cultivo por sus espectaculares colores y formas, han estado en mejor o peor forma siempre presentes en la terraza desde 2012, cuando comencé con unas raíces preparadas para plantar. El intento de sembrar en otoño de ese año las plantas de 2013 funcionó hasta que llegaron los calores, debido a una mala planificación. De los errores hay que aprender, y aquí está el resurgir de la idea inicial: ya hay lupinos a prueba de nuevo en la terraza.

Lo primero que hay que decir es que la foto es de ayer, 29 de septiembre, y los lupinos más "viejos" llevan sembrados apenas un mes, con un ejemplar todavía sembrado hace una semana. Esta vez la preparación fue minuciosa: dado que la planta prefiere suelos ácidos y ricos en materia orgánica, utilicé en su mayor parte restos de una mezcla de turba rubia y perlita usada que hasta ahora estaba "reciclando" mezclando con otros sustratos simplemente para aumentar su volumen. Pensé que quizá sería un buen medio de cultivo para ellos y así lo está siendo. En principio el sustrato no parece problema al comenzar la siembra, y la prueba está en el estropicio que causé el año pasado: buscando un buen drenaje, usé una tierra con muchísima arena que al llegar los meses de calor se quedaba reseca y suelta, acabando con todos los lupinos tras diez meses de vida y cero flores. Además, durante sus primeras semanas de vida las plantas amarilleaban constantemente, problema que ahora no estoy observando.

Por otra parte, he ido sobre seguro: nada de enterrar las semillas y esperar. Todas las semillas han sido pregerminadas por el sencillo método de ponerlas sobre papel de cocina húmedo en un recipiente hermético. Así, todas las plantas pasaron directamente a maceta con las raíces brotando, y salvo una o dos, todas emergieron sin problemas. La diferencia de crecimiento es notable respecto al año pasado: me gustaría que comparáseis la foto principal de esta entrada, con lupinos de un mes de vida tan grandes como los de la primera entrada que escribí sobre ellos (ver aquí, tercera foto), que tenían ya cuatro meses. Creo que es evidente la diferencia, la cual supongo que se deberá a que las plántulas han podido disfrutar de la luz y el calor que todavía ofrece septiembre. Se han pasado gran parte del mes en el patio, cubiertos por las lunas de cristal pero no por plásticos ni nada parecido, pues la tierra no llegaba a secarse. Ya llevan un par de semanas en la terraza, expuestos a pocas horas de sol directo.

Plántula de Lupinus angustifolius
Obviamente esto son los primeros días y puede pasar de todo, y el objetivo no estará cumplido hasta que consigan florecer. Esto debería ocurrir para abril-mayo y las plantas, ahora que tienen ventaja, quizá tengan una mejor etapa de crecimiento primaveral, momento en el que las hojas se ponen cada vez más grandes. El invierno no es problema, pues son plantas que resisten temperaturas más bajas de las que se dan aquí, y este año es posible que lleguen mucho más crecidas. Recordar también que es una planta que forma rizomas y que esa parte, que no se ve, también tiene una importancia vital.

Aparte de estos híbridos, para este año he introducido una especie mediterránea, Lupinus angustifolius. Se trata de un lupino fácil de encontrar dado que se suele utilizar como "green manure", compost verde. Dado que las leguminosas son plantas con capacidad para fijar el nitrógeno del suelo por medio de sus raíces, este lupino se planta durante el barbecho de las tierras para propiciar la proliferación de este nutriente. Antes de que dé semillas y previamente a la plantación de hortalizas, se arranca y se entierran las plantas a fin de devolver más nutrientes a la tierra. No es esta mi intención, obviamente, sino que los cultivaré por puro interés botánico. Esta especie al parecer crece más alta y ramificada y con espigas menores, con bonitas flores azuladas. Veremos también cómo le va nuestro clima.

Para estos Lupinus angustifolius procedí de la misma manera: humedad en un envase hermético. Algunos sacaron su raíz dos días después y otros tardaron casi cuatro semanas, pero la efectividad fue del 100%, ninguno quedó sin brotar. Aunque he perdido un par que se secaron a medio brotar, actualmente tengo cuatro en una maceta grande y otro en el contenedor de las flores, para rellenar un rincón -si resultara ser demasiado grande no dudaría en cortarlo. La foto es de hace una semana, y se puede comprobar el porqué del nombre: las hojas son más estrechas, más angostas.

De momento sólo queda esperar. Si los rizomas adquiridos en 2012 lograron florecer, unas plantas crecidas en casa, con nuestro clima y un sustrato y riego adecuados no deberían tener problema en conseguirlo. En 2014 tendré la respuesta.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Septiembre seco

Lobelia siphilitica
Septiembre suele ser un mes de contrastes. El verano termina tal día como hoy, pero el calor no se marcha hasta más adelante, atenuándose lentamente en ocasiones hasta casi primeros de noviembre y en años excepcionales, casi hasta la primera semana de diciembre -por increíble que parezca, algunos años hemos comenzado dicho mes superando los 20ºC a diario. La lluvia suele ser el factor característico de este mes: y es que, desde hace años, en septiembre las lluvias aparecen de golpe y casi siempre concentradas en sólo uno o pocos días. Salvo excepciones como el año pasado o el actual -a falta de que termine el mes- en los que agosto ha tenido lluvias abundantes, a finales de septiembre suele darse un día en el que llueve más en esas 24 horas que en todo el verano precedente. El caso reciente más espectacular fue el del año 2008: la tarde del día 23 de ese mes de septiembre cayeron aquí en mi ciudad, Sueca, casi 290 mm. en unas horas, lo que causó algunos problemas inundando parte de la ciudad debido a que los motores de bombeo del alcantarillado dejaron de funcionar. Todavía quedó agua suficiente para que al día siguiente cayesen otros 50 mm. En contrapunto al actual, fue el mes de septiembre y el mes absoluto con mayor cantidad de precipitaciones de los últimos años.

Estamos ya a día 21, no han caído ni 2 mm. en todo el mes y las previsiones no parecen mucho más optimistas. Si bien ahora mismo en TheWeatherChannel apuntan precipitaciones para Valencia al domingo 29, esto puede variar y mañana mismo esas posibilidades haberse esfumado: días atrás se esperaba la misma previsión para unos días antes. Lo único que vemos a menudo son nubes que tapan el sol durante algunas horas y ayudan a atenuar el calor, pero no dejan caer ni una gota. Aunque todavía da tiempo a alguna sorpresa, este septiembre podría ser el más seco de los últimos años.

Gazania amarilla y naranja
Ante tal panorama, he detenido momentáneamente la preparación de semilleros al aire libre ya que estoy esperando a que la lluvia empape la tierra del contenedor y la mantenga húmeda los días necesarios para que las especies de semillas pequeñas, que son las que quedan por sembrar, tengan tiempo a echar raíces sin encontrarse con el sustrato seco. Las plántulas que saqué adelante en semilleros individuales y trasplanté siguen progresando bastante bien, y las de semillas grandes que he ido repartiendo por varias macetas toleran incluso el sol directo, que aunque es más suave que en la parte central del verano, sigue apretando con fuerza. Uno de estos casos es el de los Lupinus 'Russell', cuyo último ejemplar superviviente ha terminado por secarse a la par que la nueva generación crece en otro rincón de la terraza. A pleno sol he sembrado unos parientes suyos de clima mediterráneo, Lupinus angustifolius, con la esperanza de que toleren mejor nuestro clima.

Salvia farinacea
Aparte de las plantas nuevas obtenidas por semillas, estos días ya han ido llegando a casa varios bulbos que reponen algunas de las especies que se perdieron por el camino -aunque por el momento no han podido ser todas ya que alguna colección no ha llegado a las tiendas este año- y alguna que otra novedad. También he conseguido reponer aquellas perennes de ALDI que no superaron el verano -Campanula glomerata, Lychnis viscaria, Prunella grandiflora y, por si acaso, Leontopodium alpinum- a las que he agregado unas cuantas más como Heuchera, Bergenia y Astilbe. Tan pronto como lleguen el resto de bulbos que estoy esperando, rearmaré el contenedor y los enterraré a la espera de que vayan haciendo su camino.

El resto de plantas de la terraza han estado, sin más, reponiéndose del verano y volviendo a ganar esplendor durante este mes. Se han visto cosas como el reverdecimiento de la Lavandula stoechas, que llevaba meses detenida y seca, justo después de las lluvias de agosto; lo mismo ha pasado de manera espectacular con los Eryngium planum (que están enormes) y las Asclepias tuberosa, que se afanan en rebrotar de bajo tierra. Al igual que éstas, las tres especies de Oxalis -bowiei, triangularis y tetraphylla- se han puesto de acuerdo para rebrotar a la vez y uno de ellos, el triangularis, incluso ha retomado la floración. A la Echinacea purpurea le he podado las partes secas para evitar posibles infecciones y el verde del centro comienza a verse de nuevo.

Tagetes patula
Una nueva especie florece por primera vez en la terraza: la Lobelia siphilitica, una especie norteamericana perenne, amante de la humedad y de crecimiento vertical muy similar a las campánulas y antirrináceas. La planta llegó a casa en enero, en forma de minúsculas semillas que sembré ese mismo mes al sol y bajo plástico. Durante mucho tiempo, las plantas fueron diminutas, lo cual me hizo pensar que quizá habría que esperar al menos hasta el año que viene para verlas florecer. A partir de verano, sin embargo, aquellas pequeñas plantas que seguían pareciendo haber germinado hacía pocos días pegaron un estirón tremendo y se convirtieron en dos rosetas de hojas verdes y muy apretadas. A finales de verano empezaron a aparecer unas estructuras en el centro que apuntaban a ser espigas florales, y así ha sido. Ambas plantas están comenzando a florecer y tienen un aspecto imponente, con flores que parecen una mezcla de lobelia y antirrino, aunque algo desordenadas, pues no parecen estar tan bien colocadas como en otras especies que florecen con este tipo de formación.

Cosmos sulphureus
Las gazanias y la Salvia farinacea continúan a lo suyo, mientras las Cosmos bipinnatus que brotaron a mediados de verano comienzan a ganar altura y sacar alguna flor junto a la gran mata de Tagetes patula, que sigue estando en su esplendor. Su pariente, la Cosmos sulphureus, terminó de secarse hace pocos días, mientras que las Mauranthemum paludosum continúan creciendo a buen ritmo. Dos plantas vivaces siguen sin mostrar crecimiento: la dicentra, que quizá necesite un ambiente más húmedo y fresco, y la Astilbe 'Glut', la cual después de varios rebrotes dejó de crecer. La saqué el otro día de la tierra y el rizoma sigue consistente, aunque sin raíces. Sin embargo, rompiéndole algunos de los bultos que tenía, en uno de ellos todavía apareció el interior de color blanco, así que volví a enterrarla con la esperanza de verla rebrotar.

Cosmos bipinnatus
Otras dos plantas que volverán a florecer en otoño, su época, son las Tricyrtis formosana y el Symphyotrichum novi-belgi. Las Tricyrtis han tenido en éste su mejor año, sin estropearse tanto como otras veces y llegando a casi 60 cm. de altura los tallos más altos. El áster, por su parte, ha tenido una durísima temporada incapacitado para crecer por culpa de los hongos (que todavía le afectan). Sin embargo, y contra todo pronóstico, un pequeño tallo de apenas 20 cm. empezó a emerger a finales del mes pasado y ya muestra los capítulos en formación. Habrá menos flores que el año pasado, desde luego, pero las habrá.

Así comienza el otoño, esperando unas lluvias que tan importantes serán de cara al arranque de esta nueva etapa en la que el calor se irá marchando y las plantas del año que viene comenzarán tímidamente su andanza a la sombra de las especies que todavía lucirán con sus flores durante esta época.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Después de la lluvia

Tagetes patula
Las abundantes precipitaciones caídas en Cullera la semana pasada han dado un pequeño giro a la vida vegetal de la terraza, que se encontraba ya sumida en la típica decadencia del final del verano, introduciendo un poco la situación de lo que se irá dando en otoño, esto es, unas semanas de tiempo suave, con mucha humedad, que permiten a muchas plantas tener una breve época próspera similar a principios de primavera aunque con la diferencia de pillarlas mucho más crecidas y que también permite a las más pequeñas desarrollarse en un ambiente seguro.

El tiempo por supuesto ha cambiado, y aunque todavía hace bastante calor, la impresión general es que ya parece una época más segura para empezar a plantar cosas sin miedo al verano, al que ya le queda poco. Las temperaturas máximas han disminuido ligeramente, aunque se superan los 30ºC casi a diario, pero el sol parece que "pica" menos; las mínimas sí han bajado de manera visible y ya se sitúan por debajo de los 20ºC todas las noches, lo que las hace inferiores incluso a las de los días lluviosos de la semana pasada. La situación es similar a la de mediados de junio, aunque en aquel entonces y debido a la inusualmente fresca primavera, las mínimas eran aún más bajas.

Las lluvias ocasionalmente pueden traer bajas, debido principalmente a un mal drenaje de la tierra, el taponado de los propios agujeros de la maceta y el consabido exceso de agua que llega de golpe. No parecen haber sido muchas en esta ocasión, y de hecho todavía no pueden constatarse del todo. El antirrino de flores rosa que tenía desde el verano pasado y el lupino superviviente de la siembra pre-primaveral se han quedado sin hojas y muy amarillentos, y es posible que no rebroten ya. El primero tiene multitud de plántulas a sus pies, procedentes de la caída de sus propias semillas, y el segundo ya tiene puestos a sus sustitutos en una nueva maceta donde crecen deprisa.

Plántulas de Martynia annua
Entre las vivaces, la Echinacea purpurea no ha dejado de ponerse negra desde finales de agosto, aunque de momento y visto que la planta no decae, imagino que será el ciclo habitual de la planta a la hora de perder sus hojas -supongo que la parte aérea desaparece totalmente en invierno- ya que casi se podría decir que no se le había secado ni una sola hoja de las que lleva sacando desde marzo. Por su parte, los dos Eryngium planum, que han sobrellevado algo mal su primera temporada aunque han sobrevivido sin problemas, han perdido también todas sus hojas iniciales, especialmente tras las lluvias, y brotan nuevas rosetas más densas. Temía un poco por la excesiva retención de humedad de este sustrato, pero en principio parece que tras estas lluvias intensas no ha sido para tanto y ha bastado con devolver la maceta a la zona de sol y dejar que se vaya secando poco a poco. Es una planta resistente a la sequía, con lo cual si el otoño es muy lluvioso se puede considerar, directamente, no volver a regar las plantas hasta primavera siempre y cuando el follaje luzca fresco. Espero que para entonces sí consigan florecer.

No ha habido suerte al esperar que rebrotase alguna de las plantas "declaradas oficialmente muertas" tras perder toda su parte aérea de manera definitiva el mes pasado, así que cosas como la Campanula glomerata o la Prunella habrá que reponerlas si vuelven a traerlas a las tiendas. No sé si hacer lo mismo de manera cautelar con los edelweiss, ya que ambas matas casi han quedado reducidas a compost tras la lluvia, partiendo ya de lo secas que estaban en verano. Como digo, este estado también lo adoptan en invierno con su habitual letargo, pero lo de verano ya no lo conozco. A lo sumo, en el mejor de los casos la reposición se saldaría con una planta de más para 2014.

En cambio, la que parece que volverá a resurgir es la mata de margaritas Mauranthemum paludosum, cuya maceta, después de quedar totalmente seca y empaparse a fondo con la lluvia, se está llenado de plántulas que espero que provengan de una autosiembra; esto ya ocurrió en abril, cuando la planta original, ya estropeada, murió con las lluvias de finales de ese mes y al mismo tiempo ya estaba siendo sustituida por nuevas plántulas. Me pasa un caso curioso con esta planta, y es que a pesar de que aparentemente da tantas semillas que germinan con facilidad e incluso en alguna ocasión han conseguido "saltar" a otra maceta, apenas he sido capaz de encontrarlas por mí mismo al desgranar alguna cabezuela seca, con la intención de introducirla en otros puntos para ampliar su cantidad, como en el contenedor mismo. Sea como fuere, si regresa ciclo tras ciclo al final conseguiré expandirla.

Cosmos sulphureus
Ahora mismo, el número de compuestas floreciendo en la terraza se ha reducido drásticamente. Quedan la mencionada Echinacea, la Gaillardia aristata, ambas Gazania, una ya estropeada Ratibida columnifera, un girasol, la Cosmos sulphureus y la mata de Tagetes patula que cada vez está mas grande, y a cuyos pies aparecen también unas pocas Cosmos bipinnatus que no tardarán en florecer. La Felicia amelloides se ha puesto muy grande, pero sigue sin flores, y lo mismo se puede decir de la Osteospermum, aunque ésta de vez en cuando deja ver alguna flor. Dado al buen tiempo que queda todavía para las próximas semanas, no estaría de más hacer un hueco entre los múltiples semilleros y germinadores que tengo en marcha y poner alguna semilla de girasol y zinnia para que florezcan en los próximos dos o tres meses, ahora que el peligro del calor -y posiblemente también el de los hongos- se ha minimizado.

No hay demasiadas plantas aparte de las mencionadas que sigan con flores ocasionales. La Clematis 'Jackmanii' sigue sacando alguna de vez en cuando, y la Salvia farinacea parece que está más cargada ahora, aunque sigue peligrosamente vacía al quedarle sólo dos tallos y ninguna señal de rebrote desde el suelo. También la hierbabuena continúa con sus flores algo maltrechas ya y la Aquilegia alpina, que no ha dejado de crecer en todo el verano y no sé si llegará a comportarse como una vivaz, sigue sacando flores medio escondidas, pequeñas y no tan bien formadas como las de primavera. La Passiflora caerulea, que ha crecido muchísimo, también parece estar llena de capullos pero hace tiempo que no le veo flores nuevas.

El agua ha reactivado o incentivado a germinar o brotar a muchas pequeñas plantas. Las Digitalis purpurea han llegado a todas sus macetas vecinas, creando rápidamente parches de pequeñas plantas -véase en la foto del Eryngium planum- que desgraciadamente tendré que eliminar ya que lo han hecho en macetas ocupadas por otras plantas y las dedaleras crecen mucho. No obstante, es buena señal ya que puedo utilizar las semillas que guardé para preparar alguna maceta nueva, dado que no sé cuántos años más pueden durar las plantas originales.

Una pequeña seta
Además de las mencionadas plántulas, en una maceta que ya daba por perdida donde sembré Martynia annua (y donde esta misma especie creció en 2012) ha aparecido un pequeño grupo de plántulas. ¿Qué hago con ellas? Son plantas que gustan del calor y se desarrollan estupendamente en verano, pero esto ha sido inesperado. Otras veces, especies de esta familia han esperado un año entero para germinar, cumpliendo correctamente con su ciclo, pero este año llegan algo tarde. Puede, sin embargo, que en apenas dos meses consigan crecer y florecer al menos en una tanda. Un caso similar, pero con cormos en lugar de semillas, se ha dado con las aráceas Sauromatum venosum. Tengo cormos de estas plantas desde otoño de 2007 y hasta ahora han sido irregulares, brotando unos años en marzo y otros en mayo, pero lo de este año ya ha sido pasarse: han emergido tras las lluvias, a finales de agosto. Sí es cierto que en su momento de mayor esplendor y debido a mi falta de control, llegó a haber un momento que aparecían nuevas plantitas en macetas diversas al colarse algún cormelo en tierra reutilizada, y algunos de éstos brotaban durante verano o hasta principios de otoño. Las plantas grandes, sin embargo, solían hacerlo antes. Eso sí, parece que este año tampoco van a florecer: no lo han hecho nunca desde que las tengo, aunque las deje enterradas y olvidadas por varios años en la misma maceta.

Otra planta que hay que ir arrancando constantemente es la Kalanchoe x houghtonii. Como es sabido, esta planta produce propágulos en el margen de sus hojas, pequeños clones listos para desprenderse y enraizar. En verano cayeron algunos, pero con la lluvia han llegado a montones a distintas macetas. En los rincones donde hay acumulada algo de tierra hay plantas de tamaño bien visible que deben haber llegado allí durante el verano. Por suerte, se arrancan fácil y no dejan restos que puedan volver a rebrotar.

En el contenedor, finalmente me decidí por el método drástico y acabé arrancando todas las plantas que quedaban, salvando eso sí a la caléndula, que reside ahora en una maceta. Aquí también aparecen plántulas sin identificar por doquier, pertenecientes a las muchas especies que crecieron en el sitio. Tras arrancar las plantas, salvo unas rosetas bajas que no he conseguido identificar hasta ahora pero que parecen alguna especie de compuesta, removí totalmente la tierra eliminando algunas de estas plántulas y allanando la superficie totalmente. Un par de días después volvían a aparecer plántulas, que en esta ocasión ya no las tocaré salvo si en un futuro detecto que se trata de especies con ubicaciones comprometidas. Por ejemplo, un caso claro podría ser que apareciesen ageratos en el centro o fondo del contenedor, mala ubicación dado que en estos puntos quiero situar plantas medianas-altas y muchas de ellas son de semilla pequeña, y el agerato con su crecimiento rápido y anchas hojas acaba quitando sitio a las demás. En la parte frontal no supondrán ningún estorbo y además combinarían bien con otras especies, aunque no obstante prefiero limitar su número ya que producen demasiadas semillas y acaban ramificándose y creciendo demasiado, incluso durante el invierno.

Hojas nuevas en un Eryngium planum
Para mañana, el contenedor será precisamente el punto de atención, pues comenzaré en él los trabajos de preparación de la siguiente temporada. Lo principal, extender humus de lombriz sobre la superficie previamente allanada, a la par que depositaré algunas plantas de semilleros que llevo haciendo desde finales de agosto. Es bastante probable que muchas de estas pequeñas plantas no consigan resistir ya que estas semanas las han pasado desarrollándose con luz indirecta y muchas de ellas empiezan a alargarse demasiado. Optaré por ponerlas directamente sin acostumbramiento previo dado que en los semilleros, con poca tierra, quizá hacer una pre-exposición a la intemperie sea mala idea. Sin embargo, merece la pena intentarlo teniendo como base lo bien que están creciendo por toda la terraza estos días las mencionadas semillas que han ido cayendo de las plantas presentes. Paralelamente, sembraré algunas semillas pregerminadas y otras de especies de pequeño tamaño en cantidades mayores que pueden arraigar bastante bien siempre y cuando el vermicompost retenga bien la humedad que aplicaré a conciencia con el pulverizador, a lo que debería sumarse la posibilidad de lluvias en breve, pues las previsiones indican que es posible que eso ocurra a finales de semana aunque parece que el día que empezará a llover va retrasándose a medida que se tienen nuevos datos.

Como simple anécdota, en la maceta de la dicentra, aparte de plántulas de dedalera, ha aparecido una pequeña seta. Aquí no usé la tierra "maderera" de BricoDepot, sino el mismo sustrato de buena calidad que lleva el contenedor de los bulbos, formado por turba, fibra de coco, humus y perlita. Es probable, eso sí, que la seta llegase a través de esporas emitidas desde los hongos que crecieron en aquellas otras macetas. La presencia de estos hongos no molesta en absoluto, a diferencia de sus parientes los que dañan las hojas.

En fin, que esto es septiembre: mes de altibajos en los que el verano de vez en cuando nos recuerda que no ha terminado y las lluvias se encargan de anunciar la inminente llegada del otoño. Una época ideal para planificar la nueva temporada y empezar a colocar en su sitio a las nuevas plantas que nos acompañarán los próximos meses, algunias quizá incluso hasta el verano próximo o los siguientes años.

Corrección [12-09-2013]: Finalmente, las plántulas que aparecen en la foto han resultado ser Martynia annua y no Ibicella lutea. En esa misma maceta tuve una planta de M. annua el año pasado pero había asociado que, debido al tamaño de la maceta, había sembrado este año a esa especie en un tiesto mayor -donde el año pasado crecieron las Ibicella lutea y en 2013 no han germinado, aunque finalmente repetí macetas quizá para evitar mezclas de especies por si la temporada anterior había caído alguna semilla en sus respectivas macetas. ¡Ahora tengo varias plantas creciendo en una maceta diminuta para ellas!

viernes, 30 de agosto de 2013

El esperado cambio de tiempo

Gaillardia aristata
Debe ser complicado que un ciclo se repita durante dos años seguidos, y más cuando la tónica habitual era que esto no ocurriese. A finales de agosto de 2012 el calor veraniego se vio disminuido por una tromba de agua que caía casi al término del mes, relajando el clima y aportando una buena cantidad de agua a las plantas. 2012 tuvo un verano más cálido y seco que el actual, pero por suerte el cambio se ha vuelto a producir. No sólo ha sido similar, sino que la lluvia está durando más y trayendo más agua, casi como si estuviésemos ya en las primeras semanas de otoño. Las temperaturas mínimas no han bajado especialmente (siguen siendo más altas que las que hubo casi hasta finales de junio) pero las altas sí, amén de que la radiación solar ha estado filtrada desde el domingo por gruesas capas de nubes.

Si el año pasado caían unos 55 mm. de golpe en un sólo día, este año ha caido eso y más. En Cullera van acumulados ya alrededor de 80 mm. desde el lunes y todavía hoy viernes sigue lloviendo. La última vez que tuve que regar fue el sábado pasado, y ahora hay agua de sobra. Subrayo lo de "de sobra", pues hay pocas plantas ya que puedan aprovecharse de la situación, si bien yo esperaba este cambio no por ahorrarme unos riegos sino por el aumento general de la humedad en la tierra y la disminución del calor que hacen que ya pueda ir empezando a subir a la terraza algunas semilleras sin miedo a que se achicharren.

Antirrinos colonizando el contenedor
A las plantas que quedan les viene genial esta situación meteorológica ya que les devuelve la frescura que no han podido tener por muchos riegos que yo les dé. En lo peor del verano, regar cada dos días muchas veces es insuficiente, máxime si se hace a horas en las que la evaporación es mayor. Entonces, nos encontramos con hojas marchitas, partes secas y los temibles hongos. Con esta lluvia, plantas como las Gaillardia o los girasoles han vuelto a recuperarse y abren de nuevo sus flores.

Pero los verdaderos protagonistas de los días venideros van a ser los semilleros y los bulbos. A mediados de julio ya sembré algunas semillas de prueba y muchas plantas de esos días siguen vivas y con un aspecto tan bueno que todo parece indicar que seguirán hacia adelante. En estos últimos 10 días, aún sin saber que estas tormentas dejarían tan suave el tiempo, he empezado a preparar un buen montón más de semilleros pensando ya en replantar el contenedor de cara a la siguiente temporada. Actualmente quedan en él un montón de antirrinos que han ido creciendo a la sombra de las otras plantas durante la primavera-verano y ahora se convierten en los amos y señores. No sé muy bien qué haré con ellos, pero aunque me pese tendré que eliminar varios ejemplares, sobre todo aquellos que han crecido tumbados y ocupan espacio innecesariamente a lo ancho.

Girasol amarillo
Además de éstos, el grupo más compacto de lo que queda en el contenedor lo forman un antirrino blanco de aspecto impecable junto al que crecen las últimas Rudbeckia que quedan en flor. A pocos centímetros, la caléndula (la misma de siempre) y todavía dos zinnias forman otro grupo compacto. Puede que elimine las zinnias, pero las demás plantas estaría bien dejarlas allí y que protejan a las de próximas siembras. Quiero estudiar la posibilidad de moverlas de sitio ya que han salido donde ellas han querido y, por cuestiones de tamaño, preferiría tenerlas en otro punto.

El tema del contenedor de los bulbos sigue parado, me he relajado bastante. Todavía no he podido encontrar un plástico adecuado pero será cuestión de días que me decida por el que más me convenza, aún a riesgo de que vuelva a dañarse. Por si acaso, este año forraré antes la estructura con sábanas viejas, el mismo método que usé en el contenedor de las herbáceas y funcionó a la perfección. De momento todavía me queda un mes para ponerlo a punto, pues los bulbos de este año comenzarán a ir llegando a las tiendas a partir de esta semana y además tengo otra tanda de especies pedida que llegará este mes también. Lo importante es que para octubre estén enterrados -este año quiero hacer las cosas bien- y si la tierra se moja, que sea en su justa medida.

A pesar de que todavía hay tiempo para que vuelvan algunos días de calor, lo de esta semana ya no cuenta como los típicos chaparrones de verano que hacen mucho ruido y mojan poco. Es el primer indicio de la llegada del otoño, que no sabemos todavía cómo será, pero sin duda una época muy ajetreada para devolverle a la terraza el esplendor que el verano le ha ido quitando.

martes, 27 de agosto de 2013

Fracasos, decepciones y fiascos

Una imagen para el recuerdo, a mediados de abril
Sacar lo malo de dentro es bueno y, por qué no, compartir aquí en el blog las decepciones además de las alegrías no tiene por qué estar de más, ya que la afición de cultivar plantas tiene, como todo, una cara buena y otra mala. Además, y haciendo leña del árbol caído -¿nunca mejor dicho?, compartir los fracasos sirve tanto para repasar lo que uno ha hecho mal, como para advertir de ello a posibles lectores; también, por qué no, es probable que aparezca alguno de éstos que deje un comentario aportando su experiencia y así ayudándome a mejorar.

Hemos visto muchas plantas en El Jardín Sucronense y la temporada ha sido estupenda, pero siempre quedan en la sombra esas especies que murieron de manera prematura, inesperada... o, directamente, ni siquiera llegué a ver crecer. Estudiar las causas de su fracaso, como digo, ayuda a no desanimarse e incluso intentarlo de nuevo al año siguiente.

Primero que todo, y aunque no me gusta hacer "contrapublicidad", he de decir que uno de los mayores causantes del desastre fue un sustrato bastante malo que compré en la cadena de tiendas de bricolaje BricoDepot. Claro, finalizaba febrero, empezaban a llegar bulbos, tubérculos y rizomas varios a casa y de repente, gran coincidencia, lanzan una oferta de sacos de sustrato de 50 l. a dos euros la unidad... ¡justo el día que tenía que ir al lado de la tienda más cercana! Me llevé dos sacos, cien litros, y la inmensa mayoría de plantas que tenía en casa esperando fueron enterradas en él, excepto las que llegaron ya en marzo cuando, nuevamente en una coincidencia que parecía destinada a remendarlo todo, volví a pillar una oferta de sacos de la misma capacidad y precio, pero de mejor calidad, en la cadena de supermercados Vidal.

Tubérculos de Oxalis bowiei
Dicho sustrato parece estar hecho de material de desecho triturado y mezclado, en especial cortezas y otros residuos procedentes de la madera, pues de vez en cuando aparecen trozos de la chapa que suele cubrir las piezas de conglomerado de madera; en primavera, en las macetas que mantenía húmedas aparecían incluso unas diminutas setas sobre la superficie. Ya me di cuenta del desastre durante la lluviosa primavera, que lejos de beneficiar a las plantas enterradas en este sustrato como a las demás, las ahogaba dado que éste no drenaba bien. Acumula el agua, se mantiene como una esponja empapada y, como tal, cuando el sol aprieta se convierte en una suerte de corcho seco que se despega de los bordes de la maceta incluso. Un desastre.

Así pues, las muertes directas causadas por este sustrato fueron, no necesariamente en orden, la Centaurea dealbata, la Convallaria majalis, la Saponaria ocymoides, la Monarda 'Mahogany' y, recientemente, la Astrantia major 'Lars'. Milagro es que otras dos especies, la Echinacea purpurea y el Eryngium planum hayan sobrevivido, quizá por su tolerancia a la sequía. El sustrato queda seco cada dos días, pero veremos en otoño, que por norma general llueve más que en primavera con el añadido que la humedad se conserva gracias al ambiente fresco y húmedo. Sería un disgusto muy grande perderlas, con lo que les ha costado llegar hasta aquí. Otra planta más, el Iris siberica 'Blue King', está resistiendo sin problemas en la misma tierra puesto que quizá sea la planta menos exigente de las que planté, tolerante tanto con la sequía como los encharcamientos. Y, con mayor o menor suerte, con altibajos pero habiendo alcanzado la floración aunque en estos momentos en situación dudosa -plantas secas o parte aérea ausente del todo- están la Astilbe x arendsii 'Glut' y la Asclepias tuberosa, que habrá que esperar a ver si consiguen rebrotar.

¿Repetiré con ellas? Bueno, para empezar, con la Centaurea dealbata obtenida de raíz me quedé bastante mosqueado. Llegué a comprar tres paquetes y ninguno mostraba crecimiento tras un tiempo enterrado, incluso utilizando otro sustrato. Al final, he pedido unas semillas y a ver cómo se dan, pues las centáureas no suelen ser difíciles de sacar adelante, aunque es la primera vez que pruebo con perennes. Lo mismo para las Monarda: esta planta sí salió, pero fue de las que se asfixiaron en ese sustrato tras unos días de lluvia. La que tuve era el cultivar 'Mahogany', cruce de las especies M. fistulosa y M. dydima. Pues bien, he adquirido ambas especies como semilla, y estoy haciendo pruebas previas con ellas (con la M. fistulosa sólo, que es la que tengo de momento) y parecen germinar con facilidad, pero todavía hace demasiado calor para estos menesteres. Igualmente, si van bien, no volveré a probar con el esqueje de raíz.

La Salvia farinacea de momento aguanta
Con la Convallaria majalis ocurrió algo similar. La planta sí brotó, tuvo una hoja que no llegó a desplegarse nunca, hasta quedarse seca. Podría probar una vez más en un sustrato más suelto y orgánico, como el de la dicentra, pues seguramente si la planta se hubiera encontrado en un medio más adecuado podría haber continuado creciendo desde esa hoja. Por otra parte, la umbelífera Astrantia major 'Lars' estuvo manteniendo hojas prácticamente desde marzo hasta julio. Revisé la tierra esta semana y no queda rastro siquiera de su red de raíces, como si allí no hubiera habido nada. Dada la dificultad de encontrar semillas asequibles, si tengo la oportunidad repetiré al año que viene en un sustrato mejor, pues es una pena que una planta que sí es capaz de brotar y establecerse tenga que morir de esa forma.

Otro disgusto me lo he llevado con las anémonas. Hace ya meses que se secaron y decidí sacarlas hace unos días ya que en la plantación otoñal podría reorganizarlas mejor, porque en su día las fui metiendo en las macetas que tenía a mano. Creo poder decir que no ha sobrevivido ni un 10% de lo que había. Según recuerdo, planté unas 40 'De Caen' más algunos tubérculos sueltos del año anterior, pongamos unas 45 en total. De las 'St. Brigid', aquellas dobles que me salieron en blanco y en azul, había menos, pero ha sobrevivido sólo una. Habrá que reponerlas -son fáciles de encontrar, son baratas y son bonitas... ¿por qué no repetir?- pero ante todo, habrá que averiguar qué sustrato les viene mejor. Aquí gran parte de la culpa es mía, porque regué las macetas más allá de cuando ya no quedaban hojas e incluso mucho más, dado que en algunas de sus macetas aparecieron plantas, como aquellos eneldos que tuve. Hay que resignarse: las plantas que descansan tienen que descansar en seco, y si la humedad les viene mal, pues no regar aunque crezcan anuales en la maceta. Curiosamente, los ranúnculos han sobrevivido en su inmensa mayoría, tanto los que están totalmente secos como los que han seguido recibiendo humedad.

Con los Oxalis, la cosa ha ido algo mejor: aún así, los 'Iron Cross' podrían haber tenido un desenlace fatal. Están en ese mismo sustrato nefasto, y seguí regando un tiempo. Observé al escarbar que no parecía haber ningún tubérculo del tamaño que tenían al plantarlos, quedando pequeñas piezas blancas y tiernas que parecen seguir vivas, pero envueltos en una capa seca o podrida, así que los cambié de tierra. Al sacarlos, la mayoría estaban así, algunos incluso con hijuelos, pero con un aspecto poco esperanzador comparado con cómo eran al llegar, con lo cual no sé si habrá que reponerlos en primavera. En cambio, los O. triangularis están bien y los O. bowiei, sin hojas desde hace meses, los saqué totalmente de sus macetas y me encontré un total de 18 tubérculos, muy pequeños eso sí. Estas dos últimas especies los tengo en un sustrato que es prácticamente un 60% de arena; a los últimos, los bowiei, los he replantado ya en una nueva maceta más grande con sustrato similar al que tenían.

Dalia en marzo, hoy muerta
En febrero, el día aquel que granizó, enterré los Lilium y unos Eremurus stenophyllus. Los primeros fueron un éxito, qué duda cabe, pero los segundos protagonizaron uno de esos chascos incomprensibles. No asomó nada de esa maceta jamás. Ya en junio, tardísimo, excavé un poco la tierra y encontré los tubérculos prácticamente igual que cuando fueron plantados, enteros y con el punto de brote verde, como si fueran a salir. Los dejé allí, pero al volver a excavar ahora en agosto, ya me he encontrado pellejos vacíos. Qué ocurrió, ni idea, pero no sé si repetiré con la especie. Generalmente los venden en otoño, pero yo los encontré en una oferta en LIDL en febrero que no sé si volverán a repetir: la colección de bulbos "Premium", que únicamente he visto este año. Ojalá repitan, pues había cosas interesantes que no me llevé por dar prioridad a otras especies.

Los bulbos de plantación primaveral supusieron otra decepción. Ya hablé de las Triteleia 'Queen Fabiola', aunque han sido el  caso más benevolente, pues tuvieron hojas, han sobrevivido y se han multiplicado, pero sin florecer. Un caso un poco menos afortunado fueron las Leucocoryne, que apenas consiguieron sacar una hoja, pero al desmantelar la maceta saqué unos pocos bulbos, muy pequeños, pero que resistirán hasta ser plantados de nuevo. Luego tenemos a las Tigridia pavonia, que adquirí  en Leroy Merlin: brotaron, apenas crecieron y murieron. Salvé muy pocos bulbos, unos cinco, diminutos todos ellos. En los días que han estado en una caja guardados, parecen haberse podrido y no sé si llegaré a replantarlos. A su lado enterré gladiolos abisinios y dos tipos de crocosmias híbridas, la x crocosmiiflora y la 'Lucifer'. Las tres tienen en común que sufrieron un marchitamiento prematuro, a saber por qué, y dejaron de crecer. Los gladiolos han "adelgazado" y cada cormo sano enterrado se ha secado y tiene en su extremo un cormelo que es una tercera parte su tamaño, de donde brotan las hojas. Se puede decir que han sobrevivido, pero ya veremos cómo evolucionan. De las crocosmias, de momento sólo he ido sacando las x crocosmiiflora y no hay ni una viva. Las otras, todavía tengo que escarbar. Extraño que ocurra esto con plantas africanas amantes del calor y tan similares a los gladiolos enanos, que se desarrollan sin problemas e incluso se multiplican. Más de lo mismo podría decir con los Sparaxis, que este año no compré más y los del año anterior cada vez están peor. Sólo han dado flores dos veces y las abortan antes de emerger del todo.

Las perennes y vivaces no han ido mucho mejor, y han sido bajas definitivas la Lychnis viscaria, la Campanula glomerata -después de una buena temporada e incluso un repunte en pleno junio- , la Gerbera -con la que probablemente ya ni repita-, las fresas 'Ostara', las amapolas orientales (que llevaban con el mismo aspecto desde invierno, rosetas de hojas minúsculas) y la Prunella, ésta última ni siquiera alcanzo a entender el motivo, pues la planta se había secado del todo pero tenía multitud de puntos de brote con hojas verde vivo reemergiendo. De una visita a otra, en apenas dos días, no quedaba ni una. No he tirado la maceta de momento, pero parece que no hay nada que hacer. Además, y sin salir de la misma colección, los edelweiss tienen un aspecto idéntico al de invierno, esto es, con toda la roseta de hojas completamente seca, pero estamos a finales de verano, con lo cual no sé si esto es un letargo normal o han acabado muriendo. Espero que la colección vuelva a ALDI al mes que viene y reponer algunas plantas, pues me gustaría remendar errores y volver a disfrutar de ellas. De todos ellos sólo queda verde, y además brotando, el clavel Dianthus deltoides.

El contenedor a mediados de junio
El remate final e inesperado lo han dado las dalias, las cuales llevaban sin volver a crecer desde junio, cuando las acabé podando del todo para evitar la expansión de hongos. Sin riegos ni excesos de agua -la lluvia veraniega no llega ni a calar-, me dispuese a escarbar la tierra por tocar y comprobar la consistencia de los tubérculos, y estaban todos secos o todavía pudriéndose. Ya no sé qué hacer con esta especie, con lo cual la dejaré apartada de momento de mi lista de pretensiones, no descartando traer alguna nueva al año que viene o probarlas desde semilla.

Así pues, la terraza ha quedado bastante vacía, aunque hay plantas que todavía siguen floreciendo y otras que aún deberían hacerlo dentro de un tiempo, como las Nerine, las Tricyrtis o el áster, aunque éste último no tiene pinta de que vaya a alcanzar la talla para hacerlo a pesar de que ha conseguido hacer frente a meses y meses de infección fúngica. Sin embargo, el verano llega a su fin y quizá esa sea la salvación de todas ellas, pues ya estamos teniendo días nublados y descenso de las temperaturas que, ya digo, ojalá cambien la situación del todo como ocurrió el año pasado.

Lejos de suponer un motivo de desánimo, este final de temporada ya está encadenado con el inicio de la siguiente, y el ir y venir de semilleros, planificación de la siguiente temporada y la inminente llegada de los bulbos de otoño serán la tónica de estos días. Pero eso ya es otra historia, la historia que espero sirva de base para todo lo que os contaré a partir de la siguiente temporada, que queda inaugurada desde ya.

Actualización [12-09-2013]: Los sustratos que se mencionan en el texto corresponden a las marcas Globalplant (en el caso del de BricoDepot) y Valterra (el de Vidal).

Actualización [28-11-2014]: Quizá sería hora de aclarar que el famoso sustrato "malo" no ha resultado tan terrible de manera generalizada. Es pobre, sin duda, pero plantas que en el tiempo que escribí esta entrada vivían en él, han continuado adelante y hasta florecido, como el caso del Eryngium planum. Igualmente, las aguileñas 'McKana' y alpina, que viven en macetas con aproximadamente un 80% de ese sustrato y el resto del otro (el de Vidal), llevan dos primaveras floreciendo estupendamente allí. Una mala ubicación, un riego incorrecto y otros factores aleatorios pueden dar resultados totalmente opuestos a veces.