lunes, 5 de octubre de 2015

Cuándo y dónde

Ipomoea quamoclit
Que las plantas pueden ser caprichosas lo sabemos todos. Ahora bien, que tras prepararles un sitio para que crezcan no lo hagan y cuando ya ni nos acordemos de ellas aparezcan porque sí en otro sitio distinto, es otro asunto. Es lo que ha ocurrido con la protagonista de esta entrada, una Ipomoea quamoclit que ha aparecido fuera de tiempo y lugar, conviertiéndose en la única de su especie en aparecer este año por la terraza.

Empecé a cultivar esta especie el año pasado y, a pesar de su caprichosa naturaleza a la hora de germinar, acabó funcionando y creciendo donde quería. Sembré varias semillas, algunas pregerminadas, otras no, y pasaron meses hasta que empezaron a brotar las primeras, ya en verano, floreciendo entre agosto y octubre. Para este año, visto su patrón, simplemente enterré algunas semillas a principios de primavera confiando en que germinasen cuando tuvieran el nivel de temperatura y humedad óptimas. No lo hicieron, y de hecho aún no ha germinado ni una de las que puse. La planta de la foto apareció en otras circunstancias.

Con las lluvias de principios de septiembre, las pequeñas hojas divididas en folíolos finos como hilos de la Ipomoea quamoclit empezaron a asomar por un agujerito que queda entre las baldosas y el rodapié de la pared de la casa con la terraza. Dada la ubicación ni siquiera intenté sacarla, ya se las apañaría ella. Ha conseguido sobrevivir con la humedad que debe haber en el propio suelo de hormigón y ahora está floreciendo enredada en la malla que desenganché de la pérgola de trepadoras y dejé a un lado para guardar en otra ocasión. Mientras no haya motivo para quitarla, ahí se queda.

jueves, 1 de octubre de 2015

Septiembre pasa con aprobado

Dianthus plumarius blanco-púrpura
Terminó este mes de septiembre y con él un verano que hace ya unos lejanos dos meses nos tenía hartos con la sucesiva escalada de temperaturas, pero que por suerte se fue normalizando y dejó unas pocas lluvias todavía en agosto y un buen aporte de agua durante la primera semana de septiembre. Después, vuelta del calor, no tan intenso, con bajada de las temperaturas mínimas, algún que otro día de poniente y, finalmente y tras la llegada oficial del otoño, una vuelta breve de las lluvias que aún dejó más agua de la esperada. Comenzaron el domingo día 27 con 1 mm.; la madrugada del lunes 28 trajo 13,5 mm., y al anochecer del día 29 cayeron 6,9 mm. Durante la madrugada del miércoles día 30 cayó la cantidad más apreciable: 56,9 mm., una agradable sorpresa, pues si bien estaba activado el aviso naranja, en Sueca a las mismas horas sólo cayó una sexta parte de esa cantidad. Con ello, septiembre de 2015 se despide con una acumulación de precipitaciones de 185,4 mm. y se convierte en uno de los meses más lluviosos de los últimos años en Cullera a pesar de tener entre medias tres semanas de calor y sequedad: para buscar un mes más lluvioso habría que remontarse a noviembre de 2012, en el que cayeron más de 200 mm. Incluso se ha superado, al fin, a aquella última semana de agosto de 2013. que era hasta ahora la última vez que había llovido en abundancia.

Trithemis kirbyi ♂ 
Las flores siguen siendo poco frecuentes estos días. Un nuevo ejemplar de Dianthus plumarius se puso a florecer y resultó tener un color distinto, con pétalos blancos de base púrpura. Mientras tanto, el ejemplar de flores rosadas sigue a lo suyo, al igual que el Dianthus chinensis. De momento no parece que tengan intención de parar, lo cual está muy bien: siempre es de agradecer que haya plantas floreciendo en otoño. Las que no faltan nunca a su cita son los Oxalis: a los bowiei y triangularis se ha unido ya el articulata, mientras que los pes-caprae comienzan a sacar hojas apresuradamente. Otras especies otoñales parecen resistirse: este año reemplacé las ya difuntas Tricyrtis formosana, pero los dos únicos tallos que tienen las plantas actuales están muy deteriorados y seguramente no florecerán; el Symphyotrichum novi-belgii, en cambio, parece estar formando flores un año más. El misterio es por qué no crece nunca y se queda en uno o dos tallos de apenas 15 cm. tras aquella primera temporada, en 2012, en la que era un arbusto de 90 cm. de alto.

Mammillaria nejapensis con frutos
Estos días también hay lugar para la formación de frutos. El cactus Mammillaria nejapensis lleva produciendo unos frutos rojos y alargados desde finales de agosto, aunque en la segunda quincena de septiembre ha tenido su punto álgido. Lo curioso es que hace meses que las flores de las que se han originado dichos frutos desaparecieron, dando la impresión de que los frutos aparecen espontáneamente. Duran pocos días, abriéndose y marchitándose rápidamente, con lo que intuyo que en los alrededores estará lleno de semillas. Tan pronto como ha llegado el otoño, como otros años, ha empezado a sacar flores de nuevo. Ningún otro cactus ha dado frutos en la terraza. De hecho, al Ferocactus herrerae siempre se le secan y caen las flores una vez cerradas.

Semillas de Iris domestica
También ha tardado lo suyo en dar descendencia el Iris domestica. Floreciendo durante todo el mes de julio y principios de agosto, las cápsulas verdes que vinieron tras las flores permanecieron invariables casi hasta mediados del mes pasado, cuando finalmente se pusieron de un tono pajizo y comenzaron a rajarse, dejando a la vista las características semillas de piel negra y brillante agrupadas en lo que da la impresión de ser una mora. A su vez, junto a la base de las hojas el rizoma de la planta está produciendo nuevas rosetas. Vistas y fotografiadas, seguramente en próximas visitas ya haré por desprenderlas y guardarlas. Un poco más habrá que esperar para hacer lo propio con las de Cardiospermum halicacabum, cuyas cápsulas globosas siguen verdes. La planta se ha dedicado a crecer y florecer todo el mes, superando ya el metro y medio de alto. He adquirido una malla de entutorar que pronto recibiré e instalaré en la zona de las trepadoras, con lo que no sé muy bien qué haré con esta planta. Por lo pronto, la dejaré como está mientras las futuras ocupantes de la malla tengan un tamaño reducido.

Dianthus plumarius
Sin duda, lo más importante de estos días es que han comenzado las actividades de plantación que construirán la nueva temporada. He enterrado ya un buen número de bulbos y antes de que termine esta primera quincena de octubre es de esperar que el trabajo con ellos esté finiquitado. Dado que los bulbos sólo requieren enterrar y esperar, sin que les afecten demasiado otros factores, terminaré antes con ellos para dejar libres los espacios en los que irán macetas con otras plantas. Este año me he propuesto hacer un uso correcto del enorme banco de semillas que tengo, plantando todo lo que pueda y allá donde se pueda. El contenedor de anuales quedará disponible tan pronto como instale el sistema de riego subsuperficial con cinta exudante que he planificado este año, como mejora que permita aportar el agua directamente a las raíces cuando el contenedor esté muy poblado, evitando los golpes de los chorros de agua de la regadera. Una vez hecho, comenzaré a sembrar algunas plantas tratando de dar ventaja a los ejemplares que necesitan más tiempo para crecer, para evitar que acaben sepultados por las hojas de especies más rápidas, como ocurrió el año pasado.

Cardiospermum halicacabum
Pocas flores que ofrezcan néctar también son sinónimo de pocos insectos, la mayoría de los cuales se concentran, como siempre, en el cesto del compost, donde abundan las moscas y escarabajos de pequeño tamaño, así como sus larvas, y depredadores oportunistas como la salamanquesa o algunas arañas que aprovechan para entrar y servirse ellas mismas. Además de unas pocas avispas diminutas que se dejan ver por la Buddleja davidii, lo más destacado estos días siguen siendo las libélulas. En esta ocasión, concretamente hoy, la especie observada ha sido Trithemis kirbyi, algo más pequeña que la más común Sympetrum fonscolombii, y además enteramente roja. Bastante menos paciente que su pariente, la Trithemis ha esperado lo justo para hacerle las fotos, abandonando la terraza tan pronto como he entrado a casa.

Comienza octubre, un mes que últimamente se ha vuelto impredecible. El que solía ser el mes con mayor concentración de lluvias, bajada notable de las temperaturas y confirmación de que el otoño ya está aquí se ha vuelto una prolongación de septiembre, dejando los eventos mencionados para el mes siguiente. Todavía es pronto para saber cómo serán las próximas semanas, pero si hay algo que no falla ningún año es la disminución de horas de insolación y, por tanto, se da el pistoletazo de salida para llenar la terraza de plántulas cuya misión es ser las protagonistas de esta recién inaugurada temporada 2015-2016.

lunes, 21 de septiembre de 2015

A medio paso del otoño

Oxalis triangularis
Pasado mañana terminará el verano desde el punto de vista astronómico, produciéndose el equinoccio de otoño. A pesar de que septiembre comenzó como si quisiera adelantar esta llegada, lo cierto es que el único recuerdo que nos queda de aquellos días es que las temperaturas mínimas se han quedado bajas, pero tan sólo duran hasta al amanecer. Tan pronto como el sol asciende, el calor vuelve a dar valores si bien no iguales a los del mes pasado, sí lo suficientes como para desistir de ir sacando la ropa de entretiempo. Si a eso le sumamos algunos días en que ha hecho acto de presencia el seco viento de poniente, tenemos un final de verano que se ha encargado bien de recordarnos la estación en la que todavía estamos: varios días todavía a 30ºC en Cullera, y algún grado más en Sueca.

El poniente no ha traído nada bueno. Con él, todas las plantas que habían mejorado y se habían venido arriba con la lluvia han vuelto a perder fuelle, incluso tuve una ridícula baja por despiste, una planta recién comprada que dejé al sol sin apenas riego confiando en que la humedad de su pequeña maceta le serviría. Ha durado cinco días en casa. Por suerte, las pequeñas semilleras espontáneas que han aparecido con la lluvia -entre ellas diviso Calendula, Borago, Anethum, Mauranthemum y Collinsia, entre otras- siguen resistiendo entre riegos. De sembrar al sol todavía no me fío, pero sí he puesto unas pocas semillas germinadas en macetas con tierra húmeda, agua en una cubeta para que absorban por capilaridad y pegadas a la pared que menos exposición al sol directo tiene.

Gazania rigens
A las pocas flores que hay en la terraza se van sumando algunas más tímidamente. Se han puesto a florecer de repente las dos Gazania, que han permanecido prácticamente todo el año sin flores, incluso en primavera, salvo alguna ocasión muy puntual. Hasta ahora ésa era su época predilecta para florecer, pero esta vez no lo hicieron, sin perder eso sí su buen volumen de follaje. A diferencia de otras margaritas africanas -aunque técnicamente éstas no son "margaritas" sino que están más cerca de los dientes de león y las achicorias- las Gazania florecían en primavera y hasta verano, en lugar de aprovechar los meses húmedos y suaves como sus ya desaparecidas compañeras Osteospermum y Felicia, y en parte también la Argyranthemum. Estaría bien que hubieran adaptado su ciclo y regalasen una floración abundante de otoño a primavera.

Sympetrum fonscolombii
El final del verano es también una buena época para los Oxalis. Salvo los pes-caprae, que aún no han aparecido, todas las demás especies tienen ya hojas, incluyendo a los anuales espontáneos Oxalis corniculata, de los cuales he visto aparecer uno a los pies de otra planta proveniente del mismo vivero de donde salieron los que tuve esta primavera. A los ya florecientes bowiei se suma ahora el triangularis, el cual ha tenido un año bastante flojo y no ha estado en su máximo esplendor en primavera como era habitual: al menos, sus hojas moradas y flores pálidas empiezan a dejarse ver estos días. Por otra parte, también empiezan a rebrotar unos tetraphylla, pero no son los de este año, que quizá ya estén muertos, sino los restos que milagrosamente sobrevivieron de la plantación de 2014. Debería dejar de insistir en mantener vivo alguno de los 40 tubérculos que compro cada año y ver qué sucede con estos supervivientes, aprovechando que parecen estar por fin establecidos. Parece que la clave sea regar lo mínimo.

Tulbaghia violacea
No parece que ninguna bulbosa vaya a animarse a florecer en otoño por el momento, descontando claro está a las Zephyranthes carinata, que seguro volverán a sacar flores a poco que haya cielos nublados. La que sí se apunta a repetir floración es la Tulbaghia violacea, planta con un ciclo un tanto irregular por lo que se ve. Floreció el año pasado en octubre al poco de llegar a casa; floreció otra vez este año en mayo, con menor intensidad, y vuelve a florecer ahora. No entiendo el porqué de esta floración a intervalos, puesto que las condiciones durante dichas tres ocasiones no han sido demasiado parecidas. Sea como fuere, es una alegría ver sus flores de color lila pálido coronando los finos y altos pedúnculos.

Gazania rigens
Las clavellinas no parecen tener intención de terminar de florecer. Si bien los Dianthus plumarius cada día están más grandes y auguran seguir dando flores durante un tiempo -descarto totalmente trasplantarlos visto lo visto- el que sorprende más es el Dianthus chinensis rosa y blanco que todavía sigue dando guerra. Es el único que ha sobrevivido al verano, es más, lo ha sobrellevado muy bien floreciendo, con lo cual no tengo ni idea hasta cuándo puede estar así. Otra especie totalmente distinta que también ha superado el verano y va en escalada -nunca mejor dicho- es la trepadora Cardiospermum halicacabum: no pasaba de 20 cm. de altura y ahora supera el metro, trastocándome un poco los planes que tenía para mejorar el espacio para las trepadoras e ir sembrando las especies que no pude en primavera-verano.

Dianthus chinensis
Se sigue echando en falta una mayor cantidad de insectos en la terraza, pero todavía confío en que las floraciones tempranas que espero conseguir en otoño cambien un poco la situación, aunque para entonces ya irán quedando menos insectos que hagan de comensales. No obstante uno de estos días disfruté de un fugaz espectáculo: una esfnge colibrí llegó para buscar frenéticamente un poco de néctar en todas las flores que pudo de las Buddleja davidii y Pentas lanceolata, especies muy indicadas para mariposas. Es también tiempo para las libélulas: los pequeños caballitos del diablo Ischnura graellsii llevan desde el mes pasado dejándose ver, y ahora empiezan a venir a descansar los Sympetrum fonscolombii, otra especie propia de finales de verano. Ayer incluso una Anax parthenope ocupaba el espacio aéreo de la terraza durante escasos segundos. Se trata de una libélula grande de color azul y pardo más propia de los marjales, aunque la cercanía de los humedales no hace raro que alguna entre a la ciudad.

El verano acaba, septiembre casi también, y con todo ya sobre la mesa sólo queda que el calor deje de apretar para empezar a ir diseñando la nueva temporada. La impaciencia ya ha hecho alguna de las suyas -intentos de siembra de semillas de varias perennes que he tenido que tirar a la basura, podridas y sin germinar- pero compensa el hecho de poder tomarse un respiro y visitar la terraza sólo lo justo para regar. Ya habrá tiempo, y espero que pronto, para que cada visita sea una aportación más para una futura temporada llena de ilusiones.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Una buena dosis de tormentas

Portulaca umbraticola
Septiembre ha comenzado con el retorno de una de las situaciones meteorológicas que vimos en años anteriores. En 2012 y 2013, la última semana de agosto de ambos años destacó por una acumulación de agua notable tras varios días de nubes, lluvia y descenso de temperaturas. Tras la de 2013 comenzó una etapa de lluvias anormalmente escasas -con vuelta del calor que duró hasta noviembre- que se fue prolongando hasta el otoño siguiente, el de 2014, en el que no se repitió la situación de lluvias a finales de verano y sin que las de septiembre nos afectaran particularmente hasta que llegó el primer día de octubre, que tuvo la tormenta más intensa de estos últimos años en el hecho de la cantidad de agua caída en poco tiempo. Posteriormente, el otoño resultó algo más suave, con lluvias escasas dispersas y un par de días de lluvias eminentemente otoñales ya para el final de noviembre. Las temperaturas mínimas, eso sí, se mantuvieron bastante altas hasta bien entrado diciembre.

Buddleja davidii
Este año el fenómeno se ha atrasado hasta la primera semana de septiembre y ha estado cerca de igualarse tanto con la intensidad puntual de aquel 1 de octubre como con el episodio de lluvias de 2013 en cuanto a precipitación acumulada. El pasado jueves día 3, al anochecer, llegaba la primera tanda de lluvias que dejó 21,5 mm. en apenas media hora. Tras unas horas de calma, a primeras horas de la madrugada del viernes cayeron casi 40 mm. más en alrededor de una hora. El resto del viernes y el sábado tuvieron lluvias puntuales algo más escasas, y el domingo se presentó como un día casi otoñal, con temperaturas frescas (23ºC de máxima) y una lluvia fina y persistente que duró prácticamente la mitad del día, con poco más de 10 mm. acumulados. El lunes fue una repetición del patrón del domingo pero con una lluvia más intensa que duró hasta primeras horas de la tarde y dejó alrededor de 30 mm. acumulados. En total, desde el jueves 3 hasta el martes 8 han sido algo más de 106 mm. acumulados, lo que no está nada mal.

Seguimos en verano, y tan pronto como las nubes se han retirado, el calor vuelve a hacerse notar. No es tanto como a finales de agosto y las mínimas ya se quedan en los 20ºC o un poco menos, pero en cuestión de dos días, del martes al jueves, el ambiente fresco de las madrugadas ya no lo es tanto. En la terraza no he regado desde el jueves pasado y salvo algunas macetas que comiencen a secarse pronto, no lo haré hasta dentro de unos días. Las visitas tan sólo sirven ahora para comprobar que todo está correcto tras la lluvia y que hay agua de sobra: todas las cubetas tienen agua a rebosar y hasta los cubos están a la mitad de llenos. Vista la situación, si haré por vaciar algunas de estas cubetas en garrafas, por tener algo guardado para futuras ocasiones.

Oxalis bowiei
La lluvia y la cercanía del otoño han desatado algo previsible: el despertar de algunas semillas que quedaron perdidas por el sustrato. Un buen montón de caléndulas con su semilla pegada a los cotiledones evidencian que fui demasiado optimista dejándolas tanto tiempo en las macetas, junto a ellas, los anchos cotiledones con pelusa con una semilla negra a sus pies muestran la facilidad con la que las borrajas se pueden resembrar, como ya hicieran en su momento sus parientes las Cerinthe, de las cuales me ha parecido ver también alguna, que en cuyo caso habrá salido de semillas perdidas en 2014 (las plantas de 2015 no han dado semillas y no entiendo por qué). El otro montón de cotiledones diminutos que han aparecido por doquier de momento quedan sin identificar, pero muchos de ellos tienen pinta de ser plantas adventicias que pronto tendrán que ser removidas, como las oportunistas Stellaria media, que si se las deja a su aire forman marañas de tallos allá donde crezcan. Las plántulas que están apareciendo en el contenedor las dejaré hasta que remueva para plantar. Sabiendo que muchas de ellas serán de especies cultivadas allí que tengo interés por conservar, antes de remover intentaré extraer y repicar todas aquellas pertenecientes a especies que quiero conservar.

Aparte de las semillas, el otoño despierta a las plantas con órganos subterráneos. Los primeros bulbos que han despertado son los Muscari armeniacum, acompañados de las otoñales Nerine bowdenii. El Oxalis bowiei más temprano, que no fue sacado de tierra y floreció tarde en primavera, ya tiene un buen montón de flores, mientras que sus congéneres replantados a mediados de agosto empiezan a emerger al mismo ritmo que sus parientes y vecinos los Oxalis articulata y triangularis. El resto de bulbos esperan pacientemente en sus cajas, o en sus paquetes si son nuevos, para plantar tan pronto como lleguen los que tengo pendientes de recibir de Holanda. Tengo los recipientes, tengo el espacio y tengo sustrato para todos: sólo queda la no menos complicada tarea de decidir minuciosamente qué combinaciones hacer para que florezcan de manera armoniosa. Además, una vez repartidos tendré disponible el espacio que dedicaré a especies semilleras.

Clematis
Flores quedan pocas, como ha venido siendo habitual hasta ahora. Sin embargo, las lluvias han animado a algunas plantas: la amante por excelencia de las lluvias Zephyranthes carinata, que no ha parado desde las primeras tormentas de finales de julio; la Pentas lanceolata que vuelve a desplegar unos cuantos ramilletes de sus flores tras una leve poda, y la Buddleja davidii que se beneficia del ambiente húmedo y consigue sacar algunas de sus chorreras de flores de mayor longitud que hasta ahora, que hacen las delicias de algunos himenópteros. Es probable que esta planta mejorase si la ubicara en un punto más sombrío, pero lo cierto es que este tipo de emplazamientos ya son muy escasos en la terraza y difícilmente podrían incluir a una especie de la envergadura de la Buddleja.

En el lado de sombra las que florecen son una Portulaca umbraticola que compré justo el jueves que empezó a llover, de flores que aparecen de color naranja o magenta aleatoriamente, y una de las Clematis sin identificar y que, dicho sea de paso, han perdido todo su poder de floración y empiezan a resultar una especie decepcionante, que crece bien cada año, trepa mejor que ninguna otra, pero termina fallando a la hora de dar flores.

Llegados a este punto del año y con la ayuda de una buena dosis de tormentas, se puede ir mirando con más optimismo de cara al otoño, del cual todavía es imposible saber nada, y ahí tenemos los ejemplos de años anteriores: uno de 2012 razonablemente lluvioso y uno de 2013 anormalmente seco, ambos tras lluvias como las que acabamos de tener. Por lo pronto, sí se pueden ir empezando a germinar semillas de todo aquello que no vaya a ir en el contenedor, en el cual se necesita algo más de sincronización, y preparar los pulverizadores para volver al riego a pequeña escala. Y, por supuesto, a vigilar de cerca a los caracoles, que con esta humedad campan a sus anchas.

martes, 1 de septiembre de 2015

Recuerdos de primavera



Estamos en septiembre, punto de reinicio de la temporada y un momento que suele contar con una presencia pobre de plantas en flor, puesto que sólo quedan algunas perennes de las que florecen todo el año, unas pocas plantas de floración estival y los primeros despuntes de las de floración otoñal. La primavera pasada queda ya lejos, pero la próxima todavía lo está más. Sin embargo, el momento para pensar en cómo debería desarrollarse la siguiente explosión de flores es este, y nada mejor que repasar puntos a repetir, a evitar, a mejorar o simplemente a añadir. siempre tomando como referencia la última experiencia, y más si como este año ésta estuvo llena de aciertos.

En el vídeo que muestra la entrada de hoy recogí diversas tomas de las plantas del contenedor durante las semanas comprendidas entre finales de marzo y mediados de abril. El montaje lo terminé dejando para junio, fecha en la que también lo subí a YouTube. El objetivo para este año es conseguir repetir un espacio tan repleto de flores como el que aparece en el vídeo, pero añadiendo muchas más especies y limitando algunas que por su gran extensión pueden cumplir el mismo papel colocando sólo un ejemplar en toda la composición. Hay tambien especies que ya no pondré, algunas por tener un tamaño incompatible y otras porque no se ajustan a los tiempos de floración o a la talla promedio en la que coinciden varias plantas que entremezclan sus flores.

Todas las flores que aparecen en el vídeo han tenido protagonismo en las distintas entradas publicadas en el blog durante la primavera. Sus nombres, por orden -no estricto, ya que se repiten- de aparición, son: Agrostemma githago 'Milas', Layia platyglossa, Collinsia heterophylla, Phacelia tanacetifolia, Trifolium incarnatum, Eschscholzia californica, Linaria reticulata 'Flamenco', Nemophila menziesii, Schizanthus x wisetonensis, Mauranthemum paludosum, Convolvulus tricolor, Linum usitatissimum, Salvia coccinea, Vaccaria hispanica, Rhodanthe chlorocephala var. rosea, Malcolmia maritima, Limnanthes douglasii, Nemophila maculata, Nemophila menziesii 'Penny Black', Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids' y Anethum graveolens.

lunes, 31 de agosto de 2015

Acaba agosto

Cardiospermum halicacabum
Este verano ha dejado una terraza particularmente despoblada en lo que a variedad de plantas se refiere. Resulta extraño, pues a priori parecía que la temporada, que dio tantas flores desde finales de invierno hasta finales de primavera, mantendría un mínimo de nivel en esta rutina una vez entrase el verano, pero el resultado ha sido el opuesto: uno de los veranos con menor cantidad de plantas en flor a la vista. Esto, por supuesto, implica que la pérdida de especies haya sido particularmente dramática, tanto por los ejemplares que funcionaron bien hasta primavera como aquellos que ni siquiera pudieron terminar de desarrollarse.

Repasando de manera breve el tiempo, el agobiante calor que batió todos los récords desapareció definitivamente tras el inicio de la segunda quincena del mes. Los valores se relajaron bastante, con un calor que, si bien persistente, ya se acercaba a lo que uno consideraría normal para el verano, con días en los que podíamos ver los termómetros bajar de los 30ºC a partir de media tarde. Respecto a las lluvias, aquella tendencia de llover todos los fines de semana hizo un alto a partir de la mitad de mes, aunque todavía llovió un poco el sábado 15 -tan poco que ni los pluviómetros llegaron a registrarlo- y el día 18 (1,3 mm). Tras una pausa de un par de semanas, hoy, el último día del mes, ha vuelto a llover moderadamente (6,9 mm), con lo que el mes cierra con unos nada desdeñables 30,7 mm. Agosto ha sido el doble de lluvioso que mayo y casi seis veces más que abril, los meses en los que uno esperaría mayor régimen de precipitaciones. Además, la semana se presenta movida, con posibilidades de lluvia presumiblemente para todos los días de aquí a una semana.

Dianthus plumarius
Entre las plantas, la situación varía drásticamente entre especies. Se ha secado ya el Dianthus chinensis var. heddewigii mientras que su vecino de la variedad simple, más viejo, sigue floreciendo. Lo hacen también sus parientes más resistentes Dianthus plumarius. La trepadora Cardiospermum halicacabum, que se ha pasado meses con una talla reducidísima y sólo floreció en una ocasión tan lejana que ya hace tiempo que guardé hasta las semillas que dio, de repente ha pegado un estirón y multiplicado su tamaño, volviendo a emitir sus diminutas flores de color blanco. Es la única trepadora que queda ya además de un Lablab purpureus que no ha conseguido destacar en todos los meses que lleva de existencia. La planta del año pasado floreció en noviembre, con lo que no es descartable que pueda crecer aún, aunque me temo que no la mantendré tanto tiempo si reestructuro la zona de las trepadoras.

Especies como el cactus Mammillaria nejapensis y el Iris domestica se encuentran ahora produciendo frutos. Las Zephyranthes carinata han dejado de florecer al mismo ritmo que se han ausentado las tormentas, aunque es presumible que prosigan ahora que los cielos vuelven a descargar rayos y lluvia. Las bulbosas que planté en primavera definitivamente no han hecho nada más allá de sacar hojas, mientras que algunos Muscari armeniacum me han pillado por sorpresa y se han puesto ya a sacar hojas. También lo hace el Oxalis bowiei, la especie que mejor representa los últimos días de verano como indicador de que el otoño dará comienzo pronto.

La Pentas lanceolata sigue sacando flores en los pocos ápices que quedan medio ocultos bajo las hojas o las cáspsulas de las anteriores floraciones, aunque el número de insectos que atrae ha disminuido notablemente, seguramente porque éstos ya no se fijan durante sus transectos en las poco visibles flores que quedan. Habrá que esperar, si se da el caso, a las primeras floraciones que pueda conseguir en otoño tras sembrar herbáceas de crecimiento rápido.

A la espera tan sólo de que las temperaturas comiencen a descender, durante las últimas visitas la terraza ya ha ido siendo acondicionada para recibir a la próxima generación de bulbos, semilleros y vivaces que tomarán el protagonismo de esta nueva temporada que prácticamente ya se encuentra en sus comienzos. Aún sin saber si este otoño volverá a la normalidad del anterior, con lluvias bien repartidas, parece que la muestra que nos ha dado agosto es consecuencia de lo que la fuerte evaporación del mar por el calor es capaz de hacer. De seguir así, quizá no falten las precipitaciones durante los próximos meses, facilitando la labor de sacar adelante nuevas vidas vegetales.

viernes, 14 de agosto de 2015

La mitad de agosto

Colpa sexmaculata ♀
Ya ha expirado prácticamente la mitad de este agosto de 2015 y se podría decir que mientras la terraza ha experimentado pocos cambios, el tiempo ha dado un par de episodios curiosos. El sábado día 8 llegaron las nubes y descargaron una lluvia breve pero intensa que dejó cerca de 20 mm. en menos de media hora, lo que convierte a esta jornada en el día más lluvioso en Cullera de todo 2015. En los meses de febrero, abril, mayo y junio pasados no se acumuló tanta lluvia como esa tarde de sábado: sirva sólo como comparativa para hacerse una idea de la magnitud de este chaparrón veraniego en este periodo que llevamos arrastrando desde 2013 en el que las lluvias no han dejado de escasear respecto a años anteriores. Como ocurre en estas ocasiones, guardé tanta agua que toda esta semana he podido ir regando con ella dado que actualmente estaba utilizando algo menos de 20 litros cada dos días debido al ya escaso número de plantas presentes.

Este verano está siendo de récord en cuanto a calor, pero las lluvias han empezado a asomar con frecuencia e intensidad, fenómenos que pueden estar perfectamente relacionados ya que el agua evaporada del recalentado Mediterráneo sirve de aporte de energía a las tormentas que van llegando a nuestra región en principio ya debilitadas. Llevamos dos semanas seguidas en las que llueve el fin de semana, y todo apunta a que habrá una tercera, pues se espera que a partir de esta madrugada se active la alerta amarilla de nuevo por tormentas y lluvias puntualmente fuertes. Aunque no se puede saber con tanta antelación, esta misma tendencia podría darnos también un otoño muy lluvioso si se dan las circunstancias adecuadas.

Zephyranthes carinata
Por otro lado, ayer tuvimos el que todavía es el primer episodio de viento cálido y seco de poniente de este verano, pero no del año: el día que todavía ostenta el récord de temperaturas de este siglo, aquel 14 de mayo que vio los termómetros sobrepasar los 40ºC, el viento de poniente arrastró hacia nosotros el aire cálido que había entrado desde el sureste a mediodía. En esta ocasión no ha sido tan intenso pero junto con los tórridos 35ºC que se alcanzaron sí se dio una gran caída de la humedad ambiental similar a la de mayo, dejándola sólo al 12%. Poco después de anochecer los vientos cambiaron y el intenso calor se fue disipando. Ha hecho tanto calor en lo que va de verano que de este episodio de poniente se podría decir que "no fue para tanto".

Durante la semana he ido aprovechando para revisar algunas bulbosas y vivaces. Todo apunta a que pocas de las últimas han sobrevivido, mientras que las primeras parece que tienen mejor aspecto. No obstante, estoy bastante atrasado en lo que respecta a sacar bulbos de la tierra para revisarlos y reclasificarlos antes de mirar cuáles y cuántos se sumarán a la próxima temporada dentro de pocas semanas, pues septiembre está a la vuelta de la esquina.

Ferocactus herrerae
Mientras tanto, las únicas plantas con flores atraen a algunos insectos que se han instalado estos días en la terraza, como la avispa Colpa sexmaculata, una especie corpulenta relacionada con las enormes Scolia y que hasta ahora nunca había visto. La planta sobre la que se encuentra, la Buddleja davidii, florece de manera laxa y poco llamativa. Aunque lo ha hecho antes que el año pasado, el resultado parece ser el mismo y no sé qué medidas buscar para intentar que produzca esas chorreras cónicas de flores que suelen verse en las fotos. Es una buena planta para mariposas, lo que significa que también lo es para otros insectos amantes de las flores.

Los otros ejemplares en flor son la Pentas lanceolata, que a pesar de estar muy cerca ya de quedarse sin flores por primera vez desde hace más de un mes sigue atrayendo abejas, y el Ferocactus herrerae, que sigue con su excepcionalmente prolongada floración escalonada con la que no ha dejado de abrir flores desde finales de junio, y al parecer todavía le quedan más. Por último, las que hace poco se unieron a la fiesta y tienen visos de continuar son las Zephyranthes carinata, que impulsadas por las tormentas recientes empezaron a florecer el mes pasado y posiblemente lo sigan haciendo durante dos meses más. Lo hacen a gran ritmo, pues las flores no duran más de dos días, pero no dejan de emitirlas siempre y cuando haya lluvias cerca y temperaturas cálidas.

Cómo seguirá cambiando el tiempo durante estas próximas semanas es una incógnita. Por lo pronto se puede decir que estamos ya hartos de tanto calor y lo que más deseamos es que las temperaturas se suavicen cuanto antes, aunque sea a principios de septiembre. Esto además permitiría que empezase a sembrar algunas plantas, especialmente perennes y bienales, las que requieren un poco más de tiempo si se quiere que estén listas para florecer a la próxima primavera. Aún están lejos los primeros días del otoño, pero ya va quedando menos y el tiempo pasa volando.

jueves, 6 de agosto de 2015

A medio camino

Zephyranthes carinata
Estamos situados más o menos en la mitad del verano y me da la impresión que la opinión colectiva en nuestra región debe ser que ojalá pase pronto. Con datos en la mano, el mes de julio de 2015 ha sido el más caluroso de la historia desde que se tienen registros. Pero no solo el mes entero, sino que la situación de calor agobiante lleva con nosotros desde la última semana de junio, con lo cual pensar que todavía queda una mitad de verano por delante no anima demasiado. La anomalía térmica para nuestra región se ha situado en una media de alrededor de 2ºC más de lo normal para estos días y han habido varias noches en las que no se ha bajado de 26ºC.

A este larguísmo trance de temperaturas que no parece marcharse todavía hay que sumar otro episodio meteorológico que por suerte quedó en una mera curiosidad. Desde hace unos años las tormentas veraniegas de granizo de tamaño considerable se vuelven frecuentes en la zona oriental de la península. Nosotros nos salvamos por los pelos, ya que parece que no tengan tendencia a caer en zonas cercanas a la costa. El pasado viernes 31 de julio, a últimas horas de la tarde, a todos nos pilló por sorpresa el estruendo que hacía al caer en Sueca un granizo del tamaño de aceitunas. Apenas duró unos pocos minutos pero me temía lo peor si aquello se estaba produciendo también en Cullera, pues con ese tamaño las piedras de hielo podrían romper varias plantas e incluso dañar algunas estructuras de la casa que van necesitando ya algún remendo.

Zephyranthes carinata
Afortunadamente, durante la visita el día después de la tormenta no encontré daño alguno. Según he podido saber tiempo después, en Cullera el granizo apenas cayó unos segundos para inmediatamente dejar paso a la lluvia, sólo 6.9 mm. que a lo visto cayeron en pocos minutos y que. con las pocas plantas que me quedan, me sirvieron para no regar desde el miércoles hasta el lunes -hay que sumar 0,5 mm. del jueves y 3,3 del sábado; posteriormente desde el lunes hasta hoy jueves las plantas han aguantado perfectamente con un sólo riego a base del agua acumulada de la lluvia. Los tres primeros días después de la tormenta las temperaturas se suavizaron hasta valores algo más agradables, pero progresivamente hemos vuelto al calor húmedo y agobiante anterior a este evento meteorológico.


Las únicas plantas que aparecen en la entrada de hoy guardan relación con todo lo explicado anteriormente. Se trata de las Zephyranthes carinata, especie de bulbosa americana que tiene una gran tolerancia con el sustrato húmedo. Cualquier otro bulbo de clima templado se pudriría si fuese sometido a los mismos cuidados que éstas. Como se ve en las fotos, en su maceta han habido plantas tiernas que hace tiempo que se secaron -se trata de las Brachyscome iberidifolia de esta entrada- y los bulbos han estado bajo tierra recibiendo agua durante su letargo. Esta especie florece cuando coinciden calor y lluvias, si bien normalmente sacan unas primeras flores hacia mediados de verano aún cuando no haya llovido. El hecho de regar con frecuencia en verano no les hace creer que esté lloviendo, pues sólo responden ante los cambios atmosféricos, incluso cuando se producen tormentas sin precipitaciones. Era pues de esperar que con lo ocurrido la semana pasada se animasen a florecer de golpe, y supongo que, como el año pasado, su periodo de esplendor se producirá con las primeras lluvias de otoño, cuando se juntan las tormentas frecuentes con las temperaturas cálidas.

Zephyranthes carinata
Entre el resto de habitantes de la terraza, como ocurre todos los veranos, hay pocas flores que ver y algunas bajas lamentables debido a la tremenda humedad ambiental que no permite que las plantas tengan un respiro entre riegos. Una de las especies que han sucumbido ha sido la bonita azucena blanca que tan grande y florífera estuvo durante el mes de mayo. Sé que la culpa ha sido mía, puesto que seguí regándola tiempo después de ir secándose su tallo, pero espero poder traer otra a casa de la misma tienda donde compré la primera hace dos años.En cuanto a flores, lo único que queda ahora mismo son unas pocas clavellinas (Dianthus chinensis y Dianthus plumarius) y muy pocas flores ya de la Pentas lanceolata que. aún con todo, sigue llamando la atención de varias abejas.

Nos encontramos una vez más en el peor momento del año para la terraza, en el que poca novedad queda ya por ver hasta la llegada del otoño, en el que sigo comprobando que hago mal algunas cosas pero, sobre todo, en el que más ganas hay por hacer las cosas mejor a la temporada siguiente. Temporada que, aunque ya hay un montón de ideas sobre la mesa, todavía es muy pronto para ponerse en marcha. Agosto es el mes que más paciencia requiere para afrontarlo desde el punto de vista jardinero, sin duda.

jueves, 23 de julio de 2015

Las azucenas de julio

Lilium speciosum 'Uchida'
Las azucenas han llegado ya al que es su último episodio de este 2015. Con su desarrollo pausado de las flores, éstas se pueden intuir desde al menos dos meses antes de abrirse, con lo que sólo era cuestión de esperar que las dos especies que faltaban por florecer al terminar junio lo hicieran ya en el mes de julio, sumergidas en el intenso calor de estos días. Eso sí, se ha dado la casualidad de que casi han florecido en estricto orden una detrás de otra, pues las primeras flores de una se abrieron el 1 de julio y la única de la última especie en florecer lo ha hecho hoy mismo, 23 días después y justo al terminar la anterior.

De las dos azucenas que quedaban por florecer, ambas presentes en la terraza desde la temporada anterior, la primera en hacerlo fue Lilium henryi. La primera de sus flores se abrió el primer día del mes y poco a poco se fueron sucediendo varias hasta juntarse unas cuatro en el mismo tallo. Un segundo tallo, más corto, abrió sus flores, de menor tamaño, justo al terminar el primero. De hecho, la última de ellas todavía se encontraba hoy en la planta aunque ya descolorida por el deterioro. En principio había dos bulbos en esa maceta, pero no sé cuántas plantas habrá en total actualmente. El único fallo que debo corregir a la temporada que viene es moverla a un sitio donde los tallos, que se doblan de manera inevitable, no crezcan apoyados con la pared. Quizá baste con moverla hacia la esquina de la terraza justo en la misma balda donde se encuentra la maceta.

Lilium henryi
Lilium henryi es una especie de la división de azucenas asiáticas. Tiene tallos que pueden alcanzar hasta los dos metros, con tendencia a inclinarse. Mi planta ha pasado de medir algo menos de medio metro el año pasado a alrededor de un metro en la actualidad, y el tallo más largo ha crecido prácticamente horizontal. Sus llamativas flores de color naranja intenso tienen protuberancias en la base de los pétalos, asemejándose a una estrella de mar. Como suele ocurrir con las azucenas asiáticas, no tiene olor apreciable. Cabe destacar que la planta se ha desarrollado prácticamente sin nada de sol directo y esta ubicación, a lo visto, le ha sentado mucho mejor que la del año pasado, más expuesta. De hecho, mi intención para el año que viene es que todas las azucenas estén en esta ubicación, aunque resultará algo complicado ordenar tantas macetas grandes en tan poco espacio.

Lilium speciosum 'Uchida'
La segunda de las plantas ha tenido también este año su segunda oportunidad para mejorar lo que no le salió tan bien el año pasado. Se trata de Lilium speciosum 'Uchida', una especie de origen chino-japonés perteneciente a la sección de las azucenas orientales. Puse tres bulbos en una maceta en marzo del año pasado, que ubiqué a pleno sol al igual que otras azucenas en aquel entonces. Las plantas crecieron muy bien, pero tardaron hasta agosto en florecer, con lo que las floraciones salieron con un aspecto poco agraciado -incluso un ejemplar con dos pétalos de menos- y duraban poco más de un día. Me armé de paciencia para esperar un año más, puesto que las plantas se habían conservado en condiciones óptimas, cosa que volví a corroborar durante el otoño, cuando desenterré los bulbos y observé que estaban los tres en buen estado y no habían perdido calibre.

Lilium henryi
La floración de este año se ha hecho de rogar durante mucho tiempo. Han crecido tres tallos en la maceta, seguramente uno por cada bulbo, y sólo uno de ellos empezó a desarrollar en el extremo un botón floral, mientras que los otros simplemente tienen una pequeña hoja terminal en este punto. Casi dos meses he estado viendo cómo la futura flor crecía lentamente. Tan despacio ha ido todo que no esperaba encontrar la flor abierta hoy, puesto que ayer mismo estuve y el capullo todavía estaba totalmente cerrado. En esta especie la flor curva intensamente sus pétalos de color rosado y blanco y sí es perfumada, lo que ha resultado una grata sorpresa, pues tiene un olor completamente distinto a otras azucenas que conozco, muy dulce y delicado. La única azucena oriental que había tenido antes, el híbrido 'Stargazer', tenía un olor penetrante, como el de las azucenas que suelen utilizarse en los ramos de flores (las cuales son, en su mayoría, híbridos orientales).

Lilium henryi
Con la caída de pétalos de esta última azucena se dará por finalizada esta temporada en la que nada menos que siete variedades han florecido en un plazo de tres meses correlativos. De un lado queda la decepción con el Lilium pumilum, que hubiera sido bellísimo y que acabó pudriéndose por mi falta de tacto con el riego. En líneas generales no queda más que la satisfacción de comprobar que estas bulbosas son tan sencillas que ni siquiera es necesario sacarlas de su maceta, tan sólo comprobar en invierno que todo sigue bien y aguardar a finales de primavera y principios de verano para verlas en flor. Quizá he tenido menos suerte con los híbridos, ya que muchos de ellos han quedado reducidos o se han desintegrado en menos de dos temporadas. Ahora, a esperar hasta el año que viene para corroborar si estas plantas son definitivamente unas de las mejores opciones para tener bulbosas grandes en maceta durante mucho tiempo y, quién sabe, añadir alguna variedad más, algo a lo que casi nunca me resisto.

jueves, 16 de julio de 2015

Historias de la Amberboa moschata

Amberboa moschata, capítulo recién abierto
Obtener plantas desde semilla da posibilidades casi infinitas de conseguir montones de especies y combinaciones, pero muchas veces fallamos por distintos motivos que pueden ir desde la falta de sitio a no prestar la mejor de las atenciones. La planta de esta entrada, a pesar de que ya estuvo presente el año pasado en la terraza, ha fracasado en su intento más veces de las que ha salido adelante.

La Amberboa moschata, incluida en ocasiones bajo el género Centaurea (tanto como C. moschata como C. imperialis) es una planta procedente del entorno iranoturánico y que se da bastante bien en mi clima, a pesar de haber perdido muchas veces a las plantas por simple despiste. La sembré por primera vez en otoño de 2013 y en aquella ocasión un ejemplar llegó a la primavera siguiente, comportándose como la mayoría de anuales de ciclo largo -aquellas capaces de crecer poco a poco en invierno y florecer a partir de la primavera- y mostrando sus primeras cabezuelas de flores a finales de aquel mes de abril. La planta me pareció muy bonita, pero apenas conseguí ver dos cabezuelas, las cuales despliegan sus lígulas y continúan ensanchándose en cuestión de un par de días para posteriormente comenzar a marchitarse muy pronto. Una Centaurea cyanus, por ejemplo, dura más en flor que ellas.

Mismo capítulo totalmente desplegado
No pude repetir la hazaña para esta temporada a pesar de intentarlo, pero al menos sé que el motivo fue la falta de dedicación a la hora de sembrar la especie en el contenedor donde estuvieron la mayoría de anuales. Simplemente, hice germinar las semillas y las pasé directamente a tierra con un poco de vermiculita. Quizá si hubiera hecho crecer primero a las plantas en un semillero y las hubiera transferido ya crecidas, alguna de ellas podría haberse sumado al festival de flores que fue el contenedor durante los meses de febrero a mayo. Dado que es de esas plantas que también puede sembrarse en el mismo año para verla florecer más adelante, todavía me animé a sembrar alguna recién comenzada la primavera y gracias a ello he conseguido ver sus flores una vez más.

La planta que obtuve, no obstante, no se ha desarrollado de la mejor manera durante estos meses. Aunque la he mantenido en todo momento en una ubicación con poco sol para evitar problemas en este periodo, tardó bastante en crecer y cuando lo hizo y comenzó a desarrollar los tallos que sostendrían las flores empecé a ver un crecimiento arrugado y problemático, como si la hubiera atacado la araña roja o alguna afección similar. De lo que podría haber sido una planta con unos pocos capítulos simultáneos acabó quedando un ejemplar que, si bien siguió adelante tras este obstáculo, a duras penas consiguió desarrollar un capítulo de flores desde una ramificación a media altura. La planta, tras florecer, ha comenzado ya a marchitarse.

Vista lateral
La floración es idéntica a las Centaurea y otras compuestas relacionadas. Tiene un involucro formado por brácteas apretadas que se asemejan a escamas, en este caso sin espinas, y una estructura central de flores tubulares con largos estambres rodeadas de flores liguladas. Este grupo de flores primero se abre de manera firme y compacta para pasar a desparramarse hacia afuera en un par de días, y poco después ya comienza a marchitarse. Despiden un aroma dulce con cierta reminiscencia a chocolate.

Dentro de unos meses espero estar preparando la primavera de 2016 y que la Amberboa moschata forme parte de ella. Es un objetivo primordial el buscar semillas en este único capítulo obtenido en pleno verano ya que, aunque conservo bastantes semillas del paquete original, éstas ya hace dos años que están en casa y es probable que empiecen a perder viabilidad. Se intentará pues que las delicadas cabezuelas rosadas de esta especie asomen entre la diversidad de flores anuales que planeo sembrar una temporada más.